I survived to Behòvia 2009

dimarts, 3 de febrer de 2015

Duel in the sun

Barriendo Boylston St


Caía el sol a plomo y había fracasado otra vez, la tercera, en Boston. Mi amigo Jordi me acababa de rebasar, yendo, él, por encima de 5’/km. Era el km 40, el termómetro pasaba de los 35 grados y llevaba caminando, sin camiseta, desde el 27…Heartbreak Hill me había machacado de nuevo. Todo había sido un despropósito que había acabado de manera opuesta a la soñada. Y cruzamos la meta justo por debajo de las 4 horas. 

Queríamos bajar de 2h40’, nos habíamos dejado muchos esfuerzos en ello, muchos Boston simulators. Ya allí, donde el año anterior estábamos a 3 grados ahora eran días de picnic, tulipanes y magnolias rosas, días que invitaban a bermudas y camiseta. Los correos de la organización nos alertaban continuamente sobre la previsión de altas temperaturas…sería la tercera edición con la temperatura más alta en sus 118 años de historia. Y como siempre, cuando parece que el caos vaya imponerse definitivamente, surgió la justicia poética y ganó Wesley Korir, futuro (por aquel entonces) parlamentario electo del congreso de Kenia y persona excepcional. En su vida se inspira el documental Transcend.




Quizás con tanta historia, sagrada, detrás, Boston siempre genera poesía y solo haya que buscarla. Quizás todos seamos poetas.

Mi amigo Jordi vuelve este año y bajará de 2h40’. Acicate suficiente para que tirara de biblioteca y me haya leído Duel in the sun, la novela épica que narra la batalla que se vivió en la edición de 1982, cuando Dick Beardsley y Alberto Salazar lucharon codo a codo des de la salida hasta la línea de llegada.

Habiendo devorado la biografía de Al, que aquí resumí, parte de la historia ya me la sabía pero me faltaba completarla con la biografía de Dick y, sobre todo, con la leyenda real de una carrera única que estableció uno de los hitos sobre los que la historia se asienta para reivindicarse. Duelo al sol.

El libro, la leyenda


Por aquel entonces Alberto Salazar era mi ídolo. Era un tipo que podía parecer arrogante (en realidad era la clásica timidez del corredor de fondo) en el mejor momento de forma de su vida; era el mejor del mundo y quería ganar en LA 1984 los oros en 10.000 y maratón…pero nunca se recuperó del esfuerzo de aquel día en Boston.
Dick Beardsley parecía todo lo contrario, era un chico del mid west, un red neck, granjero y con cierto talento, don de gentes, humilde y que había llegado a la élite mundial con las 2h9 de unos meses antes en Minnesota.
Salazar era de Boston y la estrella de NIKE, la marca de Oregón. Dick, en cambio, corría con NB, la marca de Boston y le entrenaba Bill Squires, que había sido el primer entrenador de Alberto.

Al paso de la media, por las chicas de Wellesley, Dick tiraba de Alberto, su sombra. Llegaron a las colinas de Newton donde Dick había entrenado decenas de veces (también Al) y a pesar de sus épicos esfuerzos no consiguió soltar a Alberto.

Ayer, en Boston. Lo hubiera firmado para el 2012.


Unos años después Alberto Salazar continuaba luchando contra su extraña enfermedad que había comenzado aquel día en Boston. Dick, tras un salvaje accidente doméstico se había vuelto un adicto a las pastillas opiáceas. Nunca volvieron a su nivel como atletas.

A falta de una milla Alberto se escapa y Dick desaparece entre un ejército de Harleys de la policía de Massachusetts. El orden natural continuaba…
21 años después, Dick y Al se abrazan. El segundo ha venido a correr la media maratón que organiza Dick. Visitan escuelas y Al, emocionado, le habla de un adolescente llamado Galen Rupp al que ha comenzado a entrenar. Ambos han dejado atrás sus problemas y son conscientes de su pequeño papel en la historia.
Dick reacciona y se vuelve a acercar a Salazar, encaran la recta final de Boylston street y tras un épico sprint gana Alberto por dos segundos, bajando ambos de 2h9. Tras ser coronado con el clásico laurel Alberto levanta el brazo de Dick en señal de reconocimiento. Poco después es trasladado al hospital con una deshidratación severa. Nunca tan pocos dieron tanto.
La mala cara de Alberto

Así se escribe la historia y el próximo 20 de abril, como cada año, veremos el maratón on line, trackearemos a nuestro amigo Jordi y comentaremos por watts app la carrera. Seguiremos disfrutando.

¡Saludos!

PD: os dejo un resumen de 9'. Sofá e iPad.
 

2 comentaris:

Dioni Tulipán ha dit...

Gran Post Ferran!!

(supongo que Amazon ya te ha pasado tu merecida comisión)

¿No te ves con ánimos este año?
¿Cuándo y dónde vas a materializar esa buena forma que tenías preparando TGN?

Abrazos!
Dennis

Ferran ha dit...

Dennis, ya veremos si Mr Bezzos afloja algo...

Tras unos días un poco desenfocado finalmente ya tengo objetivos, muy eclécticos: 8/2, media de Tortosa; 22/2, 3000 en Sabadell; 1/3, media de Cambrils; 7/3, 3000 en Donostia y 15/3...maratón en BCN!

Pero sin volver a los 120 kms/semana sino los que vayan saliendo, así que nos vemos en Barcelona.

Fuerte abrazo!