I survived to Behòvia 2009

diumenge, 15 de gener de 2017

El índice de gozo, que está por las nubes.

Y 3 años después seguimos disfrutando al máximo


Ya en capilla siento la paz zen y mística de tantos kilómetros hacia un faro, mitológico, que nos permite jugar a ser Dioses deslizándonos sobre un Mediterráneo tan azul y brillante que logra disimular tanto dolor acumulado en sus aguas. 

A una semana de mi próximo maratón me siento más tranquilo que nunca. He hecho el trabajo duro y necesario disfrutando intensamente del día a día. Ya solo queda una semana de atención a los detalles. De comer y dormir bien, de abrigarse, de esforzarse lo justo y de prepararse mentalmente para optimizar la carrera. TheSpedding’s moment. De sentir como cada día fluye en mi cuerpo la energía acumulada durante tantas semanas.

On the road again


Quizás sea la edad pero cada vez más me quiero aferrar a este modo de vida. Fijar un objetivo y esforzarme para conseguirlo sabiendo que ahí, en el camino, estaba la meta, el equilibrio, el gozo. Luchar por dar mi mejor versión y análogamente trasladar ese espíritu y ánimo a mis otras vidas. Frente a una sociedad cada vez más líquida –Q.E.P.D.- de la que tantos tarotistas emocionales, canallas quizás inconscientes quieren sacar provecho, el correr me marca mis valores y mis principios. Aprendo de mi hermandad kalenjin, que me hace mejor persona, además de mejor atleta.

En cada ciclo específico hay un entrenamiento que me produce un clic. Notas que ya estás preparado. Seguirás añadiendo matices pero la obra ya está hecha.

Volvemos al dorsal


De este periodo destacaría de antemano a la hermanad kalenjin, quienes hemos compartido fragmentos impagables de múltiples entrenamientos. Gente con la que, metro a metro, vas aprendiendo y que te devuelven la imagen de lo afortunados que somos en ese preciso instante.

Doce semanas atrás, 18k a 3’55” suponían un reto y un sufrimiento. 8 semanas después entrené con la seguridad de que lo conseguiría: 33k a 3’57”. Y lo equiparo con los 15 x 1000 a 3’30” de la semana pasada, con 200m de trote de recuperación. 45 vueltas a la pista en los que me sentí cómodo y preparado, con una biomecánica fluida con la que ni siquiera soñaba cuando 3 meses atrás inicié mi relación las poleas.

video


Como siempre en las grandes citas, como debe ser en las grandes Plazas de primera, correré sin reloj y sin miedo.

¡Saludos!

dissabte, 24 de desembre de 2016

La soledad era esto.

Km2 y ya en solitario. Looking for the chispa!


La lluvia nos dio 3 semanas más de pico y pala para enfrentarnos al mundial de media en Tarragona, territorio kalenjin. 21 días más de series, de tempos, de rodajes lentos y tertulianos, una mayoría de sesiones grupales que dispararon nuestro índice de gozo a la par que quinieleábamos nuestra propia clasificación. Refuerzo vital.

Con este espíritu acudía a mi tercera carrera de la temporada, esperando que el minitapering me diera el mismo puntillo que noté en las piernas, 3 semanas atrás, mientras calentaba antes de conocer que se había anulado la carrera por la fuerte tormenta que seguía cayendo. Pero son las cosas de la vida, son las cosas del correr y el puntillo de la guarda no quiso aparecer. The fucking puntillo.

Tirando del efecto ancla: pillas un referente por delante y que no se marche del campo visual


Sinceramente veía factible bajar de los 75’ y firmar un top quince…esa era la idea que me llenaría de alegría, de una absurda e íntima satisfacción. Iba a mirar los dos primeros parciales –controlando que la locura de cada salida no se me llevara por delante- y a correr por sensaciones. Y así fue, pero no contaba con comerme 21k en solitario, otra vez esta temporada. Y así devoré los kms, acercándome peligrosamente a algún kalenjin pero finalmente fui incapaz de conectar con ningún grupo. El fuerte viento tampoco sumó y la marca deseada voló hacia algún lugar lejos de mis piernas y mi ánimo.

Mitad de los objetivos logrados: 13º y 1h16’46”.

A día de hoy me quedan quince días claves para acabar el periodo específico cerrando esta semana con más de 140 kms. Hoy mismo, sábado, han caído 28kms a 3’55” en otro entrenaco bestial, rodeado de kalenjines cuya ayuda y solidaridad es emocionante, generosa e imprescindible. Les admiro profundamente.




Tanto tiempo intentando entender qué era la soledad del corredor de fondo y lo descubro ahora, 38 años después de haberme puesto mi primer dorsal. Tras una vida atlética de ausencias y soledades, de vueltas y vueltas a la pista, disfruto de los mejores momentos deportivos de mi vida entrenando con mis compañeros. La soledad la dejo para las competiciones, cuando me toque sin haberla elegido.


Vámonos para la meta
  ¡Saludos y Feliz Navidad!
No perdamos de vista lo afortunados que somos