I survived to Behòvia 2009

dilluns, 5 de juny de 2017

La aventura de los 50, 2a parte.



Pasan los 3’ volando y debo hacer un 10k a 3’45”. No sería un entreno excesivo si no fuera porqué acabo de finalizar 10 series de mil a 3’35” recuperando un minuto. Siento más la presión psicológica que la física, que ya es. Y decido correr sin mirar en ningún momento mi Garmin. Lo consigo, 3’47”, pero ha habido momentos en los que quería llorar. Una vez más pienso que el mérito está más en aguantar la presión de los entrenamientos, día a día, semana a semana, que en el esfuerzo físicoen sí. Días en los que cuadrarlo todo resulta agotador y estresante. Visualizo Comrades, analizo el porqué de mi obsesión y sigo adelante.

Llevo 3 meses entrenando entre 120 y 140 kms semanales con dos sesiones de calidad y una tirada larga. Acumulo varias de 35 y una de 40. He llegado a un punto en el que 20k son un rodaje regenerativo.

A Luís del Águila le admiraba y seguía desde hacía tiempo. Tras leerle una de sus múltiples y brillantes publicaciones decido –estamos en el verano del 2016- entrenar con él la fuerza a través del revolucionario método de la activación neuromuscular. No pude elegir mejor, a los pocos meses me han desaparecido mis típicas molestias de psoas, abductores…y mi zancada ahora es fluida y alegre. Y el pasado enero, tras ver su éxito preparando al subcampeón del mundo de 100k M45 (y absoluto de España), comenzamos a trabajar juntos. Y yo que pensaba que entrenaba duro…



Con 50 años uno no se puede –ni debe- engañar con respecto al paso del tiempo. Gil de Biedma ya nos advirtió que la vida iba en serio, pero como tantos, comencé a comprenderlo demasiado tarde. Así que si me quedan dos o tres años en los que aún puedo exprimirme al máximo –entrenar y cuidarse es otra cosa, aquí estaré siempre, hasta caer rendido y satisfecho con la vida que he llevado- voy a por todas.

¡Saludos!

dimecres, 31 de maig de 2017

La aventura de los 50, 1a parte.



Y los sueños, sueños son. Y aunque la palabra me guste la abandono en los brazos de los apóstoles de la autoayuda, quienes la han prostituido en su afán por volverse millonarios y famosos. La cambio por ideas porqué de momento aún no ha salido el charlatán –Santandreu, saludos- que diga que si cierras los ojos el universo (¡entero!) conspirará para que se cumpla tu idea. Manda huevos.
Mi idea era visitar Etiopía. Vaga durante mucho tiempo pero que dos años atrás comencé a materializar. Y lo más sorprendente es que escribo estas líneas desde el hotel que tiene Haile en Hawassa. Inicialmente pensaba correr el maratón de Boston 2017 e intentar hacer un podio de mi grupo de edad, con los 50 recién estrenados. 

Para ello viajaría al Yaya Village donde entrenaría en altitud durante dos meses. La idea fue madurando y las circunstancias puliéndola –el extraño placer de Comrades, la experiencia contada en primera persona de Marc Roig en Etiopía- y finalmente decidí conocer parte de este país al tiempo que entrenaba con atletas locales y en altitud para después volar a Durban y enfrentarme a los 85k en versión Up. 

No sé si fisiológicamente me beneficiaré dela altitud pero si de la focalización, de la atmósfera limpia y de la experiencia.

¡Saludos!

dimarts, 30 de maig de 2017

La aventura de los 50, final.



Escribo desde casa, antes de tiempo, con un final inesperado. Tras llegar al Yaya Village donde debía disfrutar de seis días de relax y entrenamiento breve, concentrado en Comrades, mi cuerpo comenzó a fallar. 

Mi mente motivada se escindió del físico castigado. 72h con problemas de estómago, cansancio y pérdida de peso fulgurante cuando debería estar cebándome para llegar con un kilo y medio extra. Había perdido tres multiplicándoseme los pellejos y los huesos de mi torso. 

Trato de rodar 12k y apenas puedo con 10. Los 85k Up de Comrades se alejan. Es una carrera, una distancia, que no admite bromas. Hay que estar al 110% o no hay que estar. Tomo la primera decisión, no voy a Durban. No tiene ningún sentido si me veo incapaz de correr 6k.

24h más tarde tomo la segunda decisión. Acorto el viaje a Etiopía y decido volver antes que las fuerzas me abandonen y no pueda ni desplazarme. Eso sí, sin dramas ya que si la cosa se pone fea tengo un buen seguro.



No era mi idea del capítulo final que me hubiera gustado escribir pero son las decisiones correctas y racionales ante las circunstancias que se han presentado.

Soy un privilegiado por haber vivido lo vivido, haber aprendido lo aprendido y regreso admirado de las gentes de este país que tanto me recuerda al nuestro de 50 años atrás.

Ahora toca recuperarse físicamente, refrigerarse mentalmente y a mediados de julio poner la vista en un año, 2018, que será muy largo y dedicado a la pista.

¡Saludos!

PD: Up Comrades, quedas pendiente.