I survived to Behòvia 2009

dijous, 6 de març de 2014

Correr sin sufrir, sufrir corriendo.

Junto a los mediáticos.


Me preguntaba el fisio, en plena descarga (paradoja) por mis sufrimientos –esa escala del dolor, incuantificable por otra parte por personal, intransferible y subjetiva-, en mi última media, que compartimos. Y ello me llevaba a reflexionar, una vez más, sobre la experiencia que me supone entrenar y competir. Qué siento, a dónde soy capaz de llevar mis límites (ahora parezco aquel), cuánto engaño a mi cerebro…confesiones de un adicto.


Ese Raul, ponte atrás que te tapo!


En una temporada de medias que ya acaba, sorprendido por lo rápido que ha pasado todo, síntoma de una edad, ninguna ha sido como otra. La frescura de octubre en El Vendrell con stop and go incluido, un noviembre mágico y extraño como la película homónima de Achero Mañas (¿qué ha sido de él?) con Behobia (bien) y Tarragona (2ª mitad brillante), diciembre de kilómetros (qué pereza ahora pasar de 15) con un Salou decente y duro me llevaron a un febrero post maratoniano cuyos recuerdos cristalizaban en la mesilla del masaje. 


En Tortosa, la media más rápida de mi vida, el sufrimiento fue intenso desde los primeros metros. Hasta el final. De las pestañas al pie. Y se reflejaba en las fotos (y en los comentarios post carrera), con una pose crispada, cierta mirada ida, disfrutando a medias (infinitamente en el tercer tiempo).

En A Coruña, tras los primeros metros, ya vi que no iba. Que se multiplicaba exponencialmente el esfuerzo que debía hacer para ir a ritmos que tenía controlados. Días previos de enfermedad pasaron factura y aquí la batalla fue más mental (reprogramarme rápidamente) que física. Hallada la causa, se comprende el efecto.
 
Hinaco-Monzón, ¡sinónimo de calidad!


Una semana después (2 medias en 7 días, yo no soy así) tocaba correr en Cambrils para defender el liderato en las HMS. El objetivo era no ir al 100% sino asegurar y absolutamente descompresionado gocé sin, casi, sufrir en un día que por viento y sol se hizo durísimo. En un circuito a 2 vueltas, una primera más tranquilo me permitió disfrutar muchísimo en la segunda y recoger algunos cadáveres mientras nos tostábamos, rendidos, al sol. Otro tipo de sufrimiento. Gozoso.


Óstia Sanvi, espera que poso!


Días antes, curiosamente, un duro entreno nos emborrachó de lactato –icono del dolor- y disfrutamos muchísimo. 2 miles a 2’59” y 3’2”, 2 x 500 sub 1’30” y 2 x 200 a lo que se pudo…y ayer, apoyado hasta la médula, seguimos profundizando en la anaerobia con 10 x (400-1’-, 200-2’-). 3 semanas más de pista y ya…descanso…competitivo.

¡Saludos!

1 comentari:

Wladimir ha dit...

Genial !!!... ets genial !!!... jo ja tinc ganes de que començi la nova temporada, que com bé em vas dir tu, la MCD i jo ens en deben una. Aquesta propera temporada saldarem comptes. Hi ha tan per fer, hi ha tan per gaudir, hi ha tan per córrer... hi ha tan per compartir !!!... Gràcies Ferran.