I survived to Behòvia 2009

divendres, 28 de febrer de 2014

Anatomía de la supervivencia.

Más literatura deportiva. ¡Bien!


Conocía, creía conocer, la increíble historia de López Lomong, el niño perdido del Sudán que fue el abanderado del equipo olímpico estadounidense en los JJOO de Pekín.
Fruto del bookcrossing afectuoso, recibí este sábado pasado su biografía Correr para vivir y ya en el mismo avión, antes de su despegue dirección A Coruña, comencé a devorarlo. No habíamos aterrizado en la vuelta, 36h después, cuando ya había sido finiquitado. 

¡Momentazo olímpico!
Una historia feliz y dramática que pone voz a una tragedia y frente a la cual, a fuerza de repetirse, quizá nos hayamos anestesiado. Los detalles te llevan mucho más allá. Su secuestro a los seis años y sus 10 años en un campo de refugiados son el retrato de una supervivencia darwinista. Su adopción y adaptación a los EEUU, a la cultura occidental en definitiva, es el espejo de quiénes somos.  Y su triunfo académico y deportivo el ejemplo y la recompensa al esfuerzo. Somos calvinistas. Somos luteranos. Somos working class, no lo olvidemos.

 

Geopolítica con mi Michelle.


2008 queda lejos y López Lomong sigue siendo protagonista. En lo deportivo, este pasado fin de semana, en esa suerte de Sálvame que han sido los campeonatos norteamericanos indoor, ha ganado los 1500 y ha sido cuarto en los 3000. Y en lo solidario su fundación sigue sus proyectos en el ahora independiente Sudán del Sur. Le deseamos larga vida.

¡Saludos!


Ganando al runner hipster.