I survived to Behòvia 2009

dijous, 31 de març de 2011

Endurance.

Aunque no va a ser ahora el momento del análisis de las mejoras implementadas en mis entrenos maratonianos –ahora mismo parezco un político discursando el vacío-, sí que quiero hablar de una de las auto-propuestas que me hice al acabar el maratón de la Costa Daurada. De hecho, en esta mi segunda maratón correctamente preparada en mi vida, he hecho un mix que creo ya me está dando muy buenos resultados. Tiradas largas a ritmos controlados. Endurance.

Normalmente, lo que más pereza me da a la hora de entrenar son las tiradas largas: me aburro bastante y soy incapaz de correr con Ipod. Por eso las hacía por un largo circuito que mezclaba montaña y asfalto –y un acueducto romano de 2000 años de antigüedad, todo sea dicho- que imposibilitaba cualquier ritmo controlado. Esta vez pensé que no estaría mal hacerlas todas por asfalto, a un buen ritmo y en un circuito plano, paralelo al mar, y casi recto de 6 quilómetros (3 de ida más 3 de vuelta) en la escullera de Tarragona. A una primera de 24k (a 3’54”) le siguió una de 30k a 3’58”. Entrenos que me han endurecido tanto física como psicológicamente y a los que añadiré pasado mañana una salida de 36k que intentaré hacer a 4’/k, en la que además testaré si salgo en Boston con las voladoras –me da miedo tras los incidentes de Marc y Clemente en BCN- o con unas mixtas. Si a estas salidas le añado mis series en el Boston simulator –un auténtico rompepiernas- más la recuperación física tras la anemia, encaro con mucho optimismo –atentos aquellos que queráis participar en la porra de la semana que viene- el final del camino hacia Massachusetts. Y la prueba está en las sensaciones vividas en la media maratón de la Calçotada –término de difícil traducción; comida típica del campo catalán cuya importancia radica tanto en el producto, como en la forma de su ingesta y en el hecho social que en sí misma supone- en Valls, cuna de los grandes mitos catalanes: los calçots, los mossos d’esquadra i els castellers.

Se celebra en un circuito tan duro como bonito y por ello mi entrenador me dijo que fuera a por el puesto y no a por marca –aunque yo sabía que si ocupaba un buen lugar la marca saldría sola-. Añado que los 4 días anteriores fueron de descanso activo –unos 7k diarios para dejar al cuerpo asimilar la recuperación anémica -, lo cual me dejó unas piernas frescas y una gran motivación.

Así pues, tras el disparo de salida me fui con los buenos –excepto el ganador, que se escapó- y, con el gancho puesto llegué a los 5k, que pasamos en 17’20” –recordad la dureza del circuito- y aquí ya me quedé solo administrando mis fuerzas. Bueno solo no, un atleta que ya se había descolgado me pilló por detrás y estuvo haciéndome cambios de ritmo post-keniatas –de 3’20” a 4’ sin solución de continuidad, una y otra vez- hasta que lo solté sobre el k11. Pasando los 10k en 35’42”. Los 10 últimos sí fueron en solitario –con la clásica comida de tarro acerca de cuándo me pillarían por detrás, que no pasó- y con mucha fuerza y disfrutando, como hacía tiempo que no lo hacía, en los toboganes del recorrido manteniendo un ritmo de 3’40” hasta la meta, donde entre 6º de la general y 3º de M40 –dando guerra los cuarentones, si señor- en 1h 16’34” (para los estadísticos, aunque estudien empresariales, los segundos 10k en 36’46” más los últimos 1097m en 4’2”); un segundo más que mi mejor marca de esta segunda etapa, hecha en Granollers 2011.

Un lector de este blog a quien no conocía –Vicenç- me vino a saludar al llegar a meta, lo cual sumó más alegría si cabe a mi euforia final. Creo, pero no estoy seguro, que este lector jugaba un nuevo y post-moderno papel, que requerirá un post, como es el del acompañante. Oasis de modernidad, en el buen sentido del palabro, en estos grises tiempos de fin de época que nos ha tocado vivir.

Si el e-mule fuera lo que fue, escribiendo Endurance os saldrían dos documentales tan interesantes como diferentes el uno del otro. Uno es sobre la hazaña de Sir Ernest Shackleton –tod@s en pie- en la Antártida a principios del S.XX; y el otro es sobre el gran Haile Gebrsselasie, que no he podido ver, pero del que me han hablado regular.

Saludos!

Post data en formato Sálvame de luxe: Lance Armstrong se ha puesto en manos de Alberto Salazar –le debo un post, pero no tengo por ahora el tiempo que este gran atleta cubano-americano necesita- para poder correr el maratón en 2h30’, lo cual según Lance le permitirá correr el maratón del Ironman en 2h50’ y así ganarlo. Pongamos que habla de Hawaiï.