Cuando por fin en septiembre del 2007 conseguí volver a correr tras varios años –no me sufran que no voy a repetir la historia-, tenía un circuito que coincidía con parte del recorrido de la media maratón de Tarragona. Eran 4k, sin casi circulación y estaban señalizados en el suelo. Como todo buen psicópata del running, me cronometraba siempre el tiempo que tardaba; el total y los parciales.
Yo soy ese. El del medio de los Chichos.
Eran entrenos que aún no habían llegado a merecerse un Excel pero sí unas cuadrículas de una simple libreta. Recuerdo el desánimo al ver que aún bajando muy justo de los 5’/k tenía el corazón desbocado.
Años antes había iniciado mi idilio con los 21k. Era mi mejor distancia. Además, podías correr dos al mes y no era necesario un elevado kilometraje ni un gran trabajo de series (o eso creía).
Finalmente llegó el día en que conseguí bajar en los 4k de 20’. Otro, con un fuerte viento a favor, marqué un parcial de 4’20”. Y fueron pasando los meses, el dolor fue desapareciendo y un día histórico bajé de 4’ en un parcial. Moló ver el 3 en el reloj.
En la temporada 2001-2002 corrí 7 medias maratones en 1h12’. La más rápida en 1h12’6”, a 3’25”/k.
Por eso, el día que conseguí bajar de 4’ en cada uno de los 4k tuve un momento de euforia y otro de desencanto. Euforia por la, para mí, íntima proeza y desencanto porque lógicamente nunca más volvería a rendir al nivel del 2002. Mientras tanto, me había hecho más mayor.
A finales de marzo del 2009 corrí otra vez una media. En 1h25’ y me pareció una distancia larguísima. Dos meses después, 1h22’.
2010 fue el año 1h20’. 3 veces, sin conseguir mejorar (aunque incluyera dos segundas medias en sendos maratones en 1h22’).
El pasado domingo volvía al ruedo de las medias con muchas dudas y alguna seguridad. No sabía qué tiempo podía hacer pero sí que podría bajar definitivamente de 1h20’. Así pues, sin ser una competición-objetivo, tenía ganas de probarme.
Fue en Terrassa, en un circuito duro y con gente de mucho nivel. Campeonato de Catalunya. Al salir tenía claro que quería ir a 3’40”, aunque le tenía miedo escénico al ritmo. Me acordaba demasiado de los 5’/k. En un circuito duro, con constantes repechos y un par de largas subidas era difícil correr a un ritmo determinado así que tiré de confianza Garminesca. Fui de menos a más, aunque es una estrategia que no me atrapa. Siempre vas solo y cuando alcanzas a un grupo, como va más lento –por eso lo has alcanzado- no sé quedarme quieto y vuelvo a tirar. Otra vez sólo, que es mi sino vital. Pasé los 5k en 18’25” (a 3’41”), cómodo y progresivo. Del 7 al 9 subíamos de forma constante así que el 2º parcial se resintió: 19’18” (3’51”). 37’43” para mis primeros 10k. En este punto nos cruzamos con los primeros. Nacho Cáceres ya volaba hacia la meta a menos de 3’/k –espero que les respeten las lesiones y se marque un sub 2h12 en su próximo maratón-. A unos segundos Rafa Iglesias –será su liebre- y en otro grupo Leiva, Roca y Just Sociats –éste, había quedado 2º la semana anterior en una carrera de raquetas de nieve, algo que tardaré poco en probar-. Ya he hablado aquí de Just. Tras correr en 1h6’ en Terrassa está claro que vale 2’ menos. Creo que deberá optar entre montaña y asfalto para optimizar su elevado talento. Lleva sólo 3 años corriendo (32a) y debutará en maratón en Rotterdam, donde por cierto habrá un gran ambientazo: Alessandra Aguilar, Nacho, Leiva y otros que a buen seguro olvido. Más atrás Marc Roig comenzaba a tener problemas estomacales, que a 3’5”, sin ninguna duda, son mucho peores que los que podamos imaginar.
Por mi parte, poco a poco me iba encontrando cada vez mejor. Había pasado mucho frío en la salida y me había desencajado. Vi a unos 200 metros a un numeroso grupo y a por ellos que me fui. Y en 2k les pillé. Seguí tirando animado por la velocidad a la que pasaban los quilómetros, marcando un tercer parcial de 5k en 17’54” (3’34”). Adelantando continuamente me enfrenté a la subida final entre los kilómetros 16-19, la pasé a menos de 4’/k y disfruté de la bajada final a meta entrando en 1h17’49” (con un 2º parcial de 10k en 36’30”; 4º 5k en 18’35”), 49 de la general y 6 de mi categoría, 40-44, aunque al tener la licencia en trámite no llegué a tiempo para figurar en la clasificación oficial.
El epílogo es definitivamente muy positivo. Me he recuperado de forma sorprendente. Sigo picando piedra a base de bien –la semana pasada rocé otra vez los 100k- y, por encima de todo, he comenzado a perder el miedo a los ritmos elevados. Si la salud acompaña me veo capaz de volver a correr por debajo de los 3 minutos y medio.
Saludos!