I survived to Behòvia 2009
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dilluns, 12 de setembre del 2011

Happy eighties.

Abas volando en las pistas universitarias.

Entré en la década de los ochenta con doce años y salí con 22. Así que obviamente puedo decir que fueron los ochenta años decisivos en la formación de este hombrecillo que hoy soy y en los que viví muchas experiencias que me marcaron a fuego. Luego vinieron más, como a todos, algunas muy fuertes, y como decía la madre del escritor Javier Cercas: “que Dios no nos mandé todo aquello que seremos capaces de sufrir!”.

Rumbo al pódium olímpico
De las buenas me acordaba el otro día al leer en el gran blog de Franfri la entrevista con Andreu Novakosky, donde este se declaraba seguidor de la vertiente más romántica del atletismo. Esos años británicos que enlazan a los grandes de su mediofondo, desde Sir Roger Bannister a Sir Sebastian Coe, pasando por mi favorito (sin desmerecer a los otros) Steve Ovett.

Roberto Cabrejas
Así, invadido por la nostalgia, me acordaba de mi primer año en Barcelona. Era la temporada 85/86 y entrenaba en las pistas universitarias. Allí estaban cada día picando piedra -que es una expresión que creo refleja bien nuestros andares sudorosos y atléticos por el mundo-, Javier Moracho, Carlos Sala (ambos olímpicos, una y otra vez, en 110 vallas), Roberto Cabrejas (qepd) a quien vi saltar 2m20 entrenando, Antonio Corgos –qué poco se valoraron sus 8,23 en longitud tantos años atrás- y, sobretodo, a José Manuel Abascal, bronce olímpico en 1500 en LA’84. Allí estaba todas las tardes, tras su rodaje matutino, a las órdenes del Sr  Gregorio Rojo –un Señor- quien cronómetro en mano siempre estaba a pie de pista cantándole los parciales. Le he visto dar vueltas y vueltas a 1’8”, hacer series tan brutales como para después caer roto al suelo, casi muerto. Un crack, una leyenda, un mito para este post-adolescente que entonces era. Lástima de mi timidez enfermiza de aquellos años, ahora mitigada, porqué habría podido aprovecharlo más…



Chico malote con camiseta de la URSS en plena guerra fría

Ese año reventé el cronómetro (con 19 años: 15’19” en 5k, 9’20” en 3000 obst y 8’40” en 3k). Revisando ayer mis entrenos de la época, que guardo en una libreta con un adhesivo que dice Hem fet el cim (celebración de los primeros catalanes que hollaron la cima del Everest en 1985, uno de los cuales es hoy casualmente vecino mío) y la conclusión es qué grande es ser joven para aguantar sin lesiones tales palizas. Cada miércoles series de 400 y los viernes de 1000. Acabando la temporada con 12x400 a 1’5” y 6 x 1000 a 2’55”, con una cifra minimal de volumen que raras veces superaba los 50k…

Vuelta al 2011, semana de carga con salida trail, rodajes con todas las cuestas del mundo y un par de Boston simulators para algo menos de 90k. La 1ª parte de la semana iba sin cadena hasta que el cansancio acumulado me pasó su recibo para llegar agotado al domingo donde me fui a una carrera de 5k que disputé en modo entreno de calidad. Aun así, 3º. Más contento que unas pascuas.

Algo me dice que esta semana será parecida y le añado la toma de decisiones sobre Boston 2012…hasta el domingo tengo el dorsal asegurado y no sé qué hacer…

Saludos!