| La eterna olvidada: la técnica |
Malos tiempos para la lírica y buenos tiempos para las
cargas. Es ahora, con la tranquilidad relativa, cuando estoy disfrutando al
máximo de nuestra religión laica, el correr.
Aunque las cifras ya me marcan el camino y el volumen es
una de las variables a seguir aún hay mucho de libre albedrío a la hora de
entrenar. Las pautas son el marco donde ejercer con libertad este máximo placer
de correr. Días de cuestas largas, días de cuestas cortas, rodajes
excesivamente desnivelados y a buen ritmo, en ocasiones calidad a pechoblogging,
primeros ritmos controlados – ¡los tempos de los sábados!-, todo ello nos sume
en cierto agotamiento lúcido y manejable y nos reconforta como un paisaje, una
luna, el azul del mar que inunda nuestros ojos o un croissant de chocolate
blanco. La madurez de las pequeñas cosas.
| Grupo de fenómenorrrs liderados por el Comandante en Jefe |
Y así, sumando días gozosos me acerco inexorablemente al
período específico de preparación del maratón (¡me queda 1 semana!). Este año he
añadido cambios al Half Monk, Half Warrior Project, básicamente los rodajes a
ritmo mucho más vivo (4’10”-4’25”) y la reducción a 12 semanas más las dos de
tapering del periodo específico.
Y tras 8 semanas de previa comenzaron las series, ayer.
Como kalenjines que somos y bajo el mando del Comandante en Jefe, nos
aglutinamos en el tartán y sufrimos física y espiritualmente unos junto a otros,
ayudándonos siempre en nuestra semanal gestión del dolor. No hay colores de
equipo, no hay rivalidad –sí en las competiciones- y sí hay trabajo en equipo,
solidaridad runner. Y es ahí, en la República independiente de Campo Claro (nuestras
pistas en TGN) y en general entrenando calidad en grupo –no podría nunca olvidarme
del Faro-, donde más disfruto, sin duda alguna. Podría (y podré) entrenar así
hasta morir de viejo en las pistas.
| ¡Y otra serie! No pienses, ¡corre! |
Marchará lentamente el calor acompañado de la luz del día
y ahí estaremos nosotros, con nuestros miles y dos miles, los doscientos, lo
que haga falta, lo que toque. Procurándonos relevos y acordándonos de los
kalenjines lesionados, ya que sin ellos nada es lo mismo.
¡Saludos!