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dissabte, 1 de juny del 2019

Campeonato de España máster de media maratón. Ortigueira-Cariño, 25 de mayo de 2019.

A falta de fotos...


Conocí en persona a Luís del Águila en junio del 2011. Seguía su blog desde unos años antes y entonces ya era alguien a quien admiraba, un atleta que entrenaba a un muy alto nivel produciendo unos resultados acordes, incluyendo algunos récords de España. Hizo de la necesidad virtud y de la crisis aprovechó oportunidades que le llevaron a darnos a conocer las bondades del rendimiento neuromuscular. Pero fue en 2016, cuando tras leer un artículo suyo, le escribí inmediatamente porqué quería entrenar la fuerza con él. En aquel artículo explicaba cómo había ganado el 3000 indoor tras salir de una operación de rodilla: con un último 1000 que fue el más rápido desde su recuperación, series incluidas. Me impactó su eficiencia.

Tras Polonia, me costó encontrar la voluntad suficiente para volver con el pico y la pala. Además, un estornudo desafortunado me impactó en la cara justo el viernes de Dolores y tampoco sumó con sus días febriles y sus semanas de mocos. Racionalicé el presente inmediato y vi que entre abril y mayo, si conseguía empalmar cuatro semanas buenas de entrenamientos, podría recuperar cierta chispa.  
Y a ello me puse, añadiéndole además un entrenamiento que fue idea de Luís cuando preparaba Comrades. Series de 1k en subida (4,5% de desnivel), recuperando en la bajada a 3’50”. Son entrenamientos bastante odiosos que sientan de muerte. 6 subidas (12k), 7, 5, 4 y 3 en cinco semanas consecutivas. 25 Lloritos con sus 25 bajadas. La última semana, una sesión con 4 de mil a 3’21” más un 4.000 a 3’27”me devolvió al punto donde había querido ir.

Perfil bonico


Tras volar a A Coruña y conducir hasta Cariño -nombre inmejorable- solo quedaba cuidar los detalles. El circuito era point to point, des de Ortigueira a Cariño. Un recorrido precioso que me retrotraía a Washington State, con sus bosques acariciando las bajas mareas de las Rías Altas en un entorno verde esmeralda. Esta media maratón podría ser la Behobia gallega, ahí lo dejo. El recorrido era de unos 11k rompe piernas más un puerto de montaña que conducía hasta Cariño. Mi idea era ir a buen ritmo en la primera parte y ser más agresivo en el puerto. 

Tras la salida, los dos objetivos clave eran no caerse y calcular dónde estaban mis adversarios de grupo de edad. A pesar de algún cono peligroso enseguida controlé a quiénes seguramente nos disputaríamos el podio. Y uno de ellos se me iba, ligeramente.

Podio M50


Pasado el km 5, me sorprendía que los primeros estaban aún muy cerca, a unos 80 metros. Y no se acababan de ir, añadiendo cierto estrés adicional. No había mirado ni un parcial y así seguiría pero me veía cómodo. Aceleré un poco más el ritmo y cacé al primero de mi categoría. Éramos un grupo de 4 atletas, los 2 primeros de M50, un M45 y un M40. Seguía muy fácil y en las pendientes notaba que iba más sobrado que el resto. Mi estrategia se consolidaba: atacaría en el puerto. Pero pasado el km 11, en uno de los relevos que doy veo que mi rival se queda así que doy gas y comienzo a irme a por el oro.

Subimos, bajamos, recogemos algún cadáver, nos pilla algún joven, nos separamos…el camino hacia Cariño, con viento de cara, cada vez me es más familiar y sé que llegado el 20 habrá una larga bajada que me llevará a meta. Finalmente llega el 20, aceleró y a falta de 300 metros oigo la respiración de un atleta que viene, me giro y no lo puedo creer: ¡es mi rival de categoría! Tan pronto me alcanza mi mente decide que si me quiere ganar deberá vomitar sangre. Pego un cambio brusco y me voy unos metros que aguanto hasta meta. 

La segunda sorpresa y mucho más agradable es el reloj del arco de llegada. ¡Voy a bajar de hora quince! Me parece increíble con este perfil y me llena de confianza para el próximo otoño, con el pack de media y maratón de Valencia. Un must en toda regla. ¡Y el último mil de la media en 3'8"! Cuando la serie más rápida había sido de 3'17". Espíritu Luís.

Este domingo un 5000 en pista y vuelo hacia Sudáfrica, me espera una deuda con la versión Up de Comrades y cerrar su ciclo.

¡Saludos!

divendres, 20 d’octubre del 2017

Campeonato de España de maratón de veteranos.

Ese gemelo más fino que el de Zugasti


Supe de Luís del Águila hará casi una década, cuando los blogs eran mainstream y no existían los hipsters. Comencé a seguirlo –ahora reconvertido en una de las principales webs sobre entrenamiento y la más avanzada indiscutiblemente- y fui descubriendo al gran atleta veterano que era –Campeón de Europa de 10.000- y con una gran formación –Doctorado en Fisiología del ejercicio-. Coincidíamos en algunos campeonatos de veteranos e íbamos hablando sobre nuestra pasión común, el atletismo.
Yo seguí auto-entrenándome pero cada vez tenía más ganas de trabajar con él. Y ya cuando nos mostró en sí mismo las posibilidades de la estimulación neuromuscular como entrenamiento de fuerza tomé la decisión. Así que en el verano de 2016 se convertía en mi entrenador de fuerza. A los dos meses habían desaparecido mis habituales molestias de la zona púbica –y mis dolorosas sesiones de punción seca- y cuando corría me sentía muy fluido, sensación muy agradable y placentera. En enero del 2017 quedé 3º absoluto de Catalunya en maratón a mes y medio de mis 50 y en febrero se convirtió en mi entrenador total con la vista puesta en Comrades.

El Comandante y Tòfol


Aunque no llegué a correr en Sudáfrica porqué algún bicho me dejó KO10 días antes, sus entrenamientos –divertidos, específicos- me abrieron la mente con respecto a lo que era capaz de soportar y cuanta piedra debía picar si quería competir acorde con mis ambiciones. Descubrí lo que era entrenar de verdad. Fueron 4 meses con semanas de hasta 140 kms, entrenamientos que nunca habría pensado que era capaz de finalizar y crecí muchísimo, tanto como atleta como persona. Ya había conseguido el primer y mejor objetivo. Tras recuperarme del virus y antes de marcharme de vacaciones lo vi claro, quería correr el Campeonato de España de maratón a celebrar en Palma en octubre. A la vuelta del viaje a la meca (Oregón) vi que iba un poco justo de forma y tiempo (11 semanas) pero sin prisa y sin pausa me puse a completar todos y cada uno de los entrenamientos. Trabajando los umbrales con el pulso mi estado de forma fue mejorando semana a semana hasta que a falta de 20 días para el maratón completé dos de los mejores entrenamientos de siempre como veterano. Un 2x8k a 3’35” y a 3’31”, recuperando 3’ y 10 por mil a 3’24” con un minuto de descanso. Estaba en mi mejor estado de forma en años. Solo tenía un hándicap que no me afectaba al correr pero sí al entrenamiento complementario. Un accidente doméstico acabó generándome una tendinitis del supraespinoso y desde antes del verano no he podido trabajar nada del tronco superior. Estamos en ello.

Ni un p... metro más


Así pues, el Comandante en Jefe y servidora volábamos a Palma el sábado por la mañana. Dos días antes, pensando en los detalles caí en que si en Tarragona corríamos en pechoblogging inundados de sudor en Palma no habría pingüinos en la playa. Así que camiseta y gorra blanca, todo por la patria. Y sí, al ir a recoger el dorsal el sol caía a plomo en modo saharaui. Mi táctica de 3’45” hasta el 25 y luego acelerar la dejaba de lado y me ponía en modo conservador. Ya había corrido una maratón con calor y fue el infierno en vida. Tarde de descanso total. Horizontal. Ahorrando hasta la última caloría.



Y el domingo amaneció peor. Yendo a la salida la temperatura era de 22 grados y subiendo. Garmin en modo ritmo medio y con la idea de correr a 3’50”. Al poco hicimos un grupo de 4 y al ritmo previsto corrimos los primeros 12k paralelos al mar. Pero se acabó la fiesta al llegar a la parte vieja, histórica, de Palma. Callejeo continuo, giros, subidas, bajadas, adoquines…mantuvimos el ritmo pero con un gasto energético excesivo e invisible. En el 22 comenzamos la 2ª vuelta y se rompió el grupo. Aguanté hasta el 26/27 a ritmos más rápidos y vi venir el calvario. Los rayos del sol no compensaban el agua bebida y la presión interna del sufrimiento estallaba contra los participantes del nordic walking a los que había que ir esquivando al tiempo que los niveles de estrés subían y subían en un crescendo de histeria porqué a partir de aquí ya no dejé de evitar participantes de los 10k, caminantes y turistas. Un desastre total. Y así llegué al 32, donde volvíamos a la ruta histórica. Iba 1º de mi categoría pero mi preocupación era llegar a meta, no ganar. Soñaba con la camiseta de Galen Rupp. Aguanté ritmos sub 4’ hasta el 38 y los últimos 4 sobreviví. En el 39 me pasó el futuro Campeón de España quien dosificó excelentemente la prueba. Bravo por él. Flato por lo bebido, sensación de vacío y anchos nórdicos que ocupaban las estrechas calles del centro fueron los demonios que me acompañaron a meta. Y llegué, ganando una plata a pulso. 1h21’ + 1h24’ que no refleja el sufrimiento de la 2ª parte y con la satisfacción de haber dado hasta el último gramo de energía habiendo conseguido aquello por lo que había luchado tanto. Hay pocas satisfacciones mejores que las de fijarse un objetivo y trabajar duro por conseguirlo. La doble recompensa del camino –hubo días de tiradas largas acompañado de algunos kalenjins en los que me llegué a sentir Eliud-  y la del podio.

Plata currada


Dejo la maratón hasta Berlín 2018 y me centro en el cross y la pista cubierta. Con ganas de más. I love this game.

¡Saludos!