I survived to Behòvia 2009

dimecres, 10 de juny de 2015

Los estados de ánimo (vol.1)

El protagonista del síndrome saluda a la cámara ;)


Pasan las semanas, llega el calor y su pecholobismo militante y sigo buscando la chispa perdida tras tanta larga distancia (sin ofender a los ultra-atletas). 3 días de calidad (1 en pista) a la semana, 2 de gimnasio y desde ya un volumen fijo de 100 kms a la semana. Junio y julio. Menús.

Mientras tanto, los problemas de abductores y psoas van quedando atrás y voy compitiendo en distancias cortas con humildad e ilusión a partes iguales. Hay días buenos, días grises y días, pocos, pésimos. Y en consecuencia se generan diferentes estados de ánimo. Me sorprende las pocas veces que alcanzo la euforia en la meta –que no tiene nada que ver con la victoria- y las muchas en las que tengo algún reproche, aunque leve, que hacerme. Generalmente por haber apagado el interruptor del sufrimiento demasiado pronto.

Meeting under the sun


El pasado miércoles, tras un entrenamiento de alta calidad, fui víctima del peligroso síndrome de los 3’9”que, modestamente, descubrí y nominé hará ahora un año…tuvo su origen en  un entrenamiento pre-mundial Ekiden. Un amigo que llevaba solo año y medio entrenando y que realiza jornadas semanales que, en ocasiones, superan las 100 horas (guardias médicas) se enfadó tras correr un último mil en 3’9”. Era un entrenamiento clásico. 3000-2000-1000 recuperando 1’ entre series. Creo que rozamos los 3’ y mi amigo se quedó en 3’9”. Y se enfadó tanto consigo mismo como solo otro atleta lo puede llegar a comprender. Objetiva y más aún, subjetivamente, era un marcón, pero se fue a trabajar disgustado…he ahí el síndrome 3’9”. El mío surgió tras un 3000 en 3’21”, un 2000 en 3’15” y dos miles que debían ser por debajo de 3’10”; reto conseguido excepto el último mil que me fui a 3’14”…disgusto absurdo con el que me fui a casa.

El hombre que perdía los sprints


A nivel competitivo, corrí una clásica local –una de las que más afecto tengo- como es la Cursa de la Mina, algo menos de 7 kms de asfalto y tierra, con un km primero en modo descenso que pasamos en 2’54” (iría pegado a los talones de Kimetto) y un meeting de veteranos (5.000) para romper el hielo con el tartán.

¡Saludos!

PD: agradecer a David Gómez y a Eva Fontecha el regalo de sus fotos.