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Enfilando los últimos 200m |
Me
levanté cansado el sábado con el objetivo único de recoger el dorsal, comer
bien, hidratarme y relajarme. Las ferias de una Major, vistas dos (Boston y
Berlín) merecen una visita por si solas pero hoy no tocaba.
El
vuelo fue todo lo infernal que Ryanair te puede ofrecer -15 putos grados
durante el vuelo-, 2h de retraso llegando a las 11 de la noche y así acabé la
medianoche del viernes al sábado, buscando algún lugar donde cenar. El pueblo
asiático generosamente me dio de comer cuando todas las cocinas estaban
cerradas y mi ansiedad multiplicándose.
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Berlín, ¡qué bonito eres! |
El domingo
se levantó excesivamente cálido aunque sin viento. El camino a la salida fue
muy chulo. Ambientazo desde el primer minuto y cruzar andando camino de la
salida la Puerta de Brandeburgo impresiona y motiva (qué sentiría Eliud cuando
pasó por allí camino de la Historia). Llego a la inmensa zona de salida en un
parque, encuentro donde debo dejar mi bolsa con la ropa y espero que llegue el
momento de calentar. Lo único positivo de la temperatura es que no voy a morir
congelado esperando la salida, uno de los grandes hándicaps a superar en otras
ocasiones.
30’
antes de la salida comienzo el ritual del calentamiento, mínimo dada la
temperatura. Somos tantos que en el parque se levanta una nube de polvo en
suspensión. Parecemos ñúes en plena migración.
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Compañeros del asfalto |
Con
mis 2h45’ de Palma tenía acceso al corral B, muy cerca de la salida, donde
también estaba Reyes Estevez, por cierto. Encuentro a mi hermano francolí
–otra Major a la que llega con lesión- y podemos abrazarnos antes de compartir
una nueva aventura global.
Mi
idea era pasar en hora veinte y marcarme un negative split para acabar sub
2h40. Los
primeros 6k controlé cada mil -3’50” de promedio- y a partir de ahí por
sensaciones, intentando pillar algún grupo bueno. Tras pasar el km 10 muy
regular, aunque por encima del ritmo previsto, vi a una chica vestida muy Oiselle
que apuntaba maneras y a dos ingleses muy old
school con sus camisetas de algodón de estética atlética setentera (esos
bigotazos míticos). Acerté con mi visión y poniéndonos la chica en fila hicimos
una buena grupeta. A los 20k éramos
media docena de fijos más aquellos a los que adelantábamos y algunos, pocos,
que se enganchaban por detrás.
Pasé
la media en 1h21’30” comprobando que no iba fácil a esos ritmos y que sería
complicado que todo saliera según lo previsto. Llevaba 2 geles de 25gr (100
calorías) de carbohidratos de Maurten más una botella de 500ml con 80gr
(320cal) que me pasaron en el 19. Más de lo que nunca he tomado en un maratón
pero aún creo que debo practicar más con las tomas y con las cantidades.
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2 Majors de 6 |
Pasado
el medio maratón comencé a notar muy sutilmente que no acabaría con fuerza así
que antes del 30 me solté del grupo. Eran demasiado para mí. Las chicas ligeramente
nórdicas del San Diego Track Club que habían quedado atrás volvían para pasarme
sin mirar atrás. Enfocaba el último tercio con el trauma de Palma en mi
cerebro.
Mientras,
disfruté de un gran maratón. Animación total a lo largo de todo el maratón. Muchísimo
público y bandas de música cada 500 metros. Creía haberlo visto todo en Boston
pero no, Berlín se supera y como es 100% urbano hay muchas más gente en la
calle. Con estos pensamientos me voy sintiendo atrapado por las Majors y decido
que voy a intentar correrlas todas. Por lo pronto si me clasifico, Londres 2020
será la siguiente.
Entre
el 30 y el 36 me mantengo entre 3’50” y 3’55”, ya a mi bola. Miro a la gente,
la arquitectura… y constato que en Sudamérica ha surgido una nueva clase media.
Hay muchos atletas del subcontinente. Y ya
en los últimos 6 empiezo a sufrir a unos niveles más altos. Me pasan por todos
lados y ya solo corro esperando que aparezca la Puerta de Brandeburgo
señalándome la meta. Llego en 2h45’2” y tras un minuto malo físicamente me
recupero y pienso en los infinitos planes B que hice en verano cuando veía que
no llegaba –tirada larga en Berlín y correr el Campeonato de España era mi plan
favorito-. Y me digo que sí, que no ha estado nada mal. Quería bajar otra vez
de 2h40’ pero no tenía la forma para ello y los 42k te ponen en tu sitio como
si no hubiera un mañana.
Barcelona
2019 is coming.
¡Saludos!