I survived to Behòvia 2009

dissabte, 19 de setembre de 2015

La ejemplar historia de Emily Infeld.

The true moment


Si por su nombre no te viene nada, ella fue la feliz protagonista del sprint del 10.000 en Beijing el pasado agosto. Fue el final que habríamos criticado a cualquier guionista que se lo hubiera inventado, hubiera sido un guión inaceptable, más aún si hubiéramos conocido su historia de lucha y superación frente a las adversidades ya que fue en febrero, seis meses antes, cuando pudo correr sus primeros 5’ tras trece meses gravemente lesionada. Pero ha sido real.
Emily era una buena atleta universitaria (que optó por Georgetown) con algunos buenos resultados (un oro en 1500 indoor y tres platas en cross, 1500 y 5000 al aire libre) y con marcas respetables (4’9”-15’38”) pero tampoco excesivamente relevantes en el competitivo mundo universitario norteamericano.


Si me leéis desde Portland, S size please


Mientras dudaba sobre su futuro recibió la llamada de Jerry Shumacher para que se incorporara a su grupo de entrenamiento de Portland, los otros de NIKE. El Bowerman Track Club (Shalane, Evan...ya le dedicaré otro post que se lo ha ganado a pulso). La transferencia al exigente nivel profesional fue muy dura. Rentable al principio, fue cuarta en el nacional USA de cross en el 2013 y 21a en el mundial, un año después los salvajes entrenamientos le pasaron su primera fractura por estrés en el sacro. Su determinación se convirtió en su peor enemigo. Horas y horas de elíptica retrasaron su recuperación. Tras 3 meses de reposo absoluto volvió a entrenar y en el otoño del 2014, cuando ya estaba en los 150 kms/sem, recayó en otra lesión idéntica. Y así llegamos a los 5’ antes mencionados del febrero del 2015 sobre la hierba del Campus de NIKE. Cualquiera que haya estado lesionado de cierta gravedad entenderá la montaña rusa anímica que se experimenta. A la larga te blinda pero durante te machaca. A ti y a los tuyos. Jerry consiguió que no tirara la toalla y en la pasada primavera Emily comenzó a entrenar con normalidad, volviendo desde el subsuelo, desde el infierno. A finales de abril corrió un 400 en 1’8”. Quedaban 4 meses.

Jerry's team


Tanto trabajo invisible, finalmente, produjo sus réditos y el 2 de mayo corría los 10.000 del Payton Jordan Invitational en 31’38”. Había vuelto del lado oscuro. A partir de ahí, concentración en altura y 3ª en los campeonatos USA: había ganado una plaza para los mundiales tras Shalane, compañera en el BTC. Ésta, al acabar dicha carrera, le comentó que si hubiera luchado hasta el último metro la habría ganado.
Más altura en Park City, Utah y el resto es historia, incluidos los 62” de su última vuelta que le dieron el bronce en el último metro. Y aunque Molly Huddle es una atleta extraordinaria, te queremos Emily.


Jerry's boys. Con mallas López Lomong


Por mi parte, tras el accidentado final de temporada y los inútiles intentos de recuperarme para Lyon (mi solidaridad con Cam Levins, 27’8” en mayo y costillar herido en julio) seguí rodando hasta que viajando paré 15 días como quince soles. Pensaba que me costaría mucho más volver pero las múltiples caminatas hicieron de entrenamiento invisible y ahora estoy disfrutando de una feliz pretemporada sin sufrimientos excesivos. Sumando progresivamente las cargas, fuerza vía gimnasio y cuestas, preHab, se me amontonan las ganas de comenzar una temporada ya definida y dedicada a las medias, la maratón (MCD)y una ultramaratón internacional en asfalto (que será mi debut y mi despedida en la distancia) ;)

¡Fuerza y honor en vuestros entrenamientos!

¡Saludos!