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¡Dándolo todo! |
No
siendo un experto en el atletismo japonés sigo con afición las noticias que
desde este blog llegan del admirado Japón. País que pude visitar durante tres
fenomenales semanas cuando éramos clase media (2006…y el yen estaba
revalorizado respecto al euro) y que incontestablemente atesora, a pesar de sus
múltiples contradicciones –el pueblo más amable del mundo mantiene la pena de
muerte-, una cultura única, rica y diversa. Por la parte que nos toca, la
maratón es allá una religión y los mejores maratonianos sus Dioses particulares
a quien adorar. Los Dioses del asfalto.
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Sonrisas...después vinieron las lágrimas. |
La
prueba por excelencia en Japón es la maratón por relevos: Ekiden. Y se disputan
toda clase de campeonatos a nivel de secundaria, Universidad y por equipos
profesionales, patrocinados estos últimos por las diferentes corporaciones
empresariales. Solo un leve goteo de datos: la tradición de adoptar a
jóvenes promesas keniatas que estudian la secundaria en Japón y compiten en la
liga de institutos (el añorado Sammy Wanjiru sin ir más lejos) añado que están
destacando ya los primeros juniores hijos de matrimonios mixtos; los resultados
de los últimos campeonatos universitarios de media (el 100º hizo 1h5’6”; el
150, 1h5’47”; el 175, 1h5’59” y el 200 1h6’17”), sin palabras.
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Corredor mediático. |
Recuerdo
en nuestros míticos noventa, cuando con 2h9 no eras nadie en el panorama
español, lo que explicaba Martín Fiz de sus viajes al Japón. Como le colmaban
de presentes que no dejaban de llegar día a día a su hotel, las retransmisiones
por la TV pública de sus rodajes en un parque japonés, el no va más.
Y
desde mi subjetivísimo punto de vista, junto al fondo norteamericano una de las
revelaciones del otoño-invierno ha sido el maratoniano japonés Yuki Kawauchi, the
strongest amateur runner, el funcionario-administrativo de una escuela de
la prefectura de Saitama que ha roto
moldes atléticos (dando ejemplo de lo que no se debe hacer si no quieres
arruinar tu carrera a la mayor brevedad posible) y sociológicos con su famosa
polémica con los atletas profesionales, cuando declaró, con cierta arrogancia,
que “no le gustaba perder frente a corredores de Ekiden que disputan maratones
en sus ratos de ocio”. Ya os digo, pecado mortal en Japón pero que le ha
generado el efecto contrario, catalogándole como fan favorite y que provocó la salida de más de 180.000
personas a la calle en los 30kms de Kumamoto animándole locamenti.
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Cultura de la responsabilidad...como aquí |
Para
explicaros qué ha hecho este fenómeno que ha dejado a mi admirado Michael Wardian
como un simple aficionado, os voy a exponer el calendario de las principales
carreras, que habla por sí solo.
16/9/2012. Maratón de Sidney. 1º con 2h11’52”.
2/12/2012. Maratón de
Fukuoka. 6º con 2h 10’29”.
16/12/2012. Maratón de
Hofu. 1º con 2h 10’46”.
18/1/2013. Egyptian Maratón en Assuan. 1º
con 2h12’24”. Aquí nos reveló algo más de su personalidad. Es un despistado
enfermizo (su madre dixit) y se olvidó el pasaporte, perdiendo el vuelo
gratuito de Egypt Air por otro de 9.000€ con Quatar Airways…
20/1/2013. ¡Dos días
después! 3r relevo de un Ekiden, 36’54” para 11,9kms.
Y ahora comienza la
verdadera revolución con su mítica victoria del 3/2/2013 en uno de las grandes
del maratón japonés: Beppu-Oita donde ganó con 2h8’15” (la mínima impuesta por la
federación japonesa es de 2h8’00”), personal best y carrera que pasará a
la historia por lo múltiples ataques entre nuestro hombre y Nakamoto (6º en los
JJOO de Londres). Una analogía de la misma, fantaseando, sería ver a Meb y Ritz
realizando lo mismo en Boston. Enlazo un vídeo de la misma, Yuki de rojo, para
que podáis sentir toda su intensidad maratoniana a la par que algo samurái.
Sin parar, casi, dos
semanas después corrió los 30kms de Kumamoto en 1h29’31”, sub 3’/km. Y ya
remató la faena, de momento, corriendo en 2h8’14” el pasado 17 de marzo en
Seul, donde fue 4º.
Buen entreno, mala competición. |
Por mi parte, volví a
la mitja marató de la Calçotada, en Valls, donde mi mostacho debutó en el 2011
y aunque descontento con mi tiempo (1h18’) y no tanto con mi puesto (7º),
analizándolo objetivamente llegué con demasiada carga y cargué con ello, huyendo
del fluir. Pero son tiempos de picar piedra. Ya fluiré.
¡Saludos!