I survived to Behòvia 2009

dimecres, 6 de juliol de 2011

Run to overcome.

La portada del libro.

Inauguro con este post la 1ª (pseudo) crítica literaria. Dada mi enfermedad, he acumulado una humilde biblioteca de temas relacionados con el mundo (así en general) del running (en Amazon redoblan las campanas cuando su cookie les avisa de mi entrada en su web) y ahora que voy a disponer de más tiempo, abandonadas mis veleidades políticas, podré dedicarme al sumo placer de la lectura.
Este libro nos presenta la biografía atlética y personal de unos de mis atletas favoritos (esto último no tiene mucho mérito), Mebraton Keflezigui. El atleta norte-americano de origen eritreo que ganó la plata en la maratón de Atenas 2004.
Me ha gustado su historia porque es una historia de trabajo duro, de renuncia de toda una familia, de sacrificios, de una ética de trabajo y de vida absolutamente recompensada (y no hablo de dinero) o, como diría Pep Guardiola, del valor de tener valores. Como en cualquier crítica no omito mi subjetividad y viviendo en un país de pícaros, de apellidos largos que cuentan más que cualquier otra característica profesional, de dejadez ante las propias responsabilidades; por vivir, en definitiva, en un país con una mayoría civil, y no digamos ya la política, carente no solo de toda ética sino de toda estética me aferro a aquellas culturas y países donde aun es posible (de forma muy frecuente) una historia como la de Meb. 

Sus dos naciones.
A los 10 años Meb ya había vivido demasiado. Nacido en Eritrea en plena guerra de los 30 años con Etiopía, su padre debió exiliarse en Sudán al ser un perseguido político. De allí a base de trabajar muy duro consiguió saltar a Italia y 5 años después reunir a toda la familia: Meb, su madre y sus 6 hermanos. Vía la atención a los refugiados de ACNUR y Cruz Roja consiguieron llegar a San Diego (USA) en 1987.
A partir de ahí solo cabía una posibilidad: trabajar duro y dar lo mejor de uno mismo. Y su trabajo, y el de sus hermanos (nacieron 3 más en san Diego) era el de estudiar. De hecho, sus padres no les dejaban trabajar (gran tradición USA) durante el curso.
Al poco tiempo destacó en una competición escolar y siempre acompañado de grandes consejeros y entrenadores consiguió alcanzar el punto donde hoy se encuentra. Uno de sus primeros entrenadores, Ron Tabb (1r marido de Mary Decker y sub 2h10’) le pronosticó a principios de los 90 su debut en los JJOO del 2000 y una medalla en maratón en el 2004 o en el 2008!. Lo clavó. Pasó por la universidad (UCLA, ahí es nada) y fue uno del 10% de atletas becados en la universidad que consiguió ser profesional.
En Sidney fue 12º en 10.000 y en el 2002 debutó en maratón en NY. Tras pasarlo realmente mal, fue 9º con 2h12’35”. “Never more”, dijo, como tantos otros hemos dicho, al acabarla. Aprovechó el descanso post-maratón para visitar su país natal. La dureza de la vida cuotidiana allá le sirvió para relativizar.
Se clasificó para el maratón de los JJOO de Atenas, es decir, el maratón en mayúsculas, y fue subcampeón olímpico. Eso sí, con un pequeño punto de arrepentimiento por no haber respondido al ataque de Baldini…
Justamente en los trials para Beijing fue cuando comenzó su etapa más oscura. Recordar que fueron en NY, el día antes del maratón del 2007 (ganados por Ryan Hall con 2h9’: 1h7’ + 1h2’). La semana anterior había tenido una infección que curó a base de anti-inflamatorios. Corrió tocado y se lesionó gravemente debido al cambio de postura habitual y no haberse retirado a tiempo. Era una fractura por estrés en la cadera que le llevó a, prácticamente, la inmovilidad. Además ese día murió repentinamente en la carrera su íntimo amigo Ryan Shy.
Sufriendo en silencio.
Meses y meses de rehabilitación high-tech donde se aplicaba en jornadas de más de doce horas diarias le llevaron, finalmente, a recobrar la salud. A partir de ahí vuelta al régimen espartano de Mammoth Lakes basado en 12 sesiones semanales de carrera, 6 de gimnasio, 3 de fisioterapia más lo baños post-entreno en los fríos riachuelos de las montañas californianas. En 2009 recibió otro premio a tanta dedicación al ganar el maratón de NY. Su segunda cita con la historia.
A sus 36 años sigue en la brecha y tiene ante sí un doble objetivo: correr el maratón de NY en noviembre –Vicenç, estaréis allí: es vuestro turno- y 69 días después, en enero, correr los trials para Londres. Si la salud le acompaña, lo conseguirá. Os dejo con una frase del Presidente de la Corte de Indiana (y amigo suyo) que es un buen resumen del carácter de Meb: integridad total, legítima ambición, atención al detalle en la planificación, capacidad de sacrificio, tenacidad y trabajo duro, persistencia y perseverancia. Tal como los valores de sus padres le inspiraron, los suyos nos inspiraran a nosotros.

Saludos!

3 comentaris:

pepeymarisa ha dit...

Gracias FERRAN, por acercarnos la historia de un gran atleta , que como tantos y tantos ha tenido que currarselo como nadie para lograr sus objetivos.
Yo estuve viendo esos trials, con un dia infame, luego como es logico corri el maraton de los maratones.......NEW YORK , NEW YORK, este año coincidi contigo ,aunque no nos conocemos en BOSTON.
Un saludo

Marc Roig Tió ha dit...

Muy interesante.

Ferran ha dit...

Gracias Pepeymarisa, en la salida coincidí con un extremeño y un andaluz de Granada y fue agradable estar ahí hablando mientras esperábamos...entre NY y Boston...alguna opinión?

Marc, es el libro del que te hablé en Calella. Tudo bem?

Un abrazo a los dos!