Camarles, 2k, comienza la agonía. |
Hace pocos años, llegado julio, el panorama atlético amateur se apagaba hasta mediados de septiembre con la excepción de algún pollo, quizás alguna milla. Fiestas mayores. Actualmente, en plena fase expansiva de la burbuja runner –de la que no sé vaticinar su final dados los beneficios obvios del correr, que se transmiten por mimetismo (si este se ha atrevido a correr, ¿por qué no yo?) y el boca a boca (que tendrá en parte que ver con mi siguiente post: born to run)- las carreras se suceden con solución de continuidad, poblando los días de julio y agosto –detectando un trending topic más que interesante en forma de carreras nocturnas- y es uno quien debe decidir cuándo detenerse y dar paso a las dos semanas de merecido descanso de nuestras patas.
Me ha costado mucho decidirme. Incluso pensaba en no parar pero finalmente ya estoy en el periodo de descanso. Disfrutándolo levemente. Ha sido una temporada intensa, intensísima, 10 meses de dorsales a través de múltiples distancias, desde los 5k a la maratón (2). Ya lo analizaré con calma, así como las susceptibles mejoras.
Falta el epílogo de mi última carrera, los 10k del Balcón del Delta (del Ebro) en Camarles, 2ª prueba de las Running Series. En una tórrida tarde mediterránea, con 32 grados y 80% de humedad, se hizo muy duro correr a elevados ritmos. Como siempre, uno lleva una estrategia de carrera y en unos metros ésta se hace añicos. Si mi idea era la de sestear unos kilómetros para correr los 5/6 últimos, ahí se quedó, en el plano de las ideas porqué en el 1,5k ya había respondido a dos ataques que nos pusieron a firmes y solo quedaba gestionar correctamente la agonía. Cosa que acepté al ver que en el 4k me quedaba solo y decidí lanzar un ataque sub 3’20” que me dio una ventaja, que bien administrada me permitió despedirme de la temporada de un modo inmejorable: ganando. No sin antes sufrir muchísimo, que conste en acta. Los parciales de 17’20”-17’55” dan solo una idea. Las enormes ganas con que descubrí, finalmente, el arco de llegada me revelan lo mal que lo pasé. Que lo pasamos. Me quedé a saludar a los primeros clasificados y era un poema verles llegar, con alguna excepción rabiosamente juvenil.
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Tras el atropello, Murphy estaba ahí. |
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Dolor. |
En peores condiciones se celebró Badwater. Punta de lanza de los ultras extremos dónde cada vez hay más participantes (y finishers), y más famosillos: Jurek y este año nuestro súper ecléctico runner Michael Wardian, que fue 3º. Más info en la crónica de Sergio.
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Retranca. La camiseta del verano. |
Saludos!