I survived to Behòvia 2009

dissabte, 8 d’agost de 2015

Mc Farland, USA

El cartel del flim
Explicaba en su libro sobre liderazgo Jorge Valdano que en uno de sus primeros partidos con la selección argentina, mientras calentaban en el campo antes de enfrentarse a Alemania, se quedaron tan impresionados con la fortaleza física de estos que volvieron a los vestuarios cabizbajos y alicaídos, derrotados antes de iniciar el partido. Entonces, su seleccionador –que si no era Menotti debería haberlo sido-, se dirigió a uno de ellos en especial y le explicó que eran ellos, los jugadores alemanes, quienes deberían estar asustados, porque no se atreverían ni a entrar al barrio, ya no digamos vivir en la favela de la villa miseria donde él había crecido. La historia del éxito en el deporte está íntimamente ligada a la búsqueda de la autoestima y de eso va precisamente una película de la Disney estrenada este 2015, azucarada y pastelera pero que refleja una historia verídica bestial y brutal.

Los auténticos protagonistas


Y aunque en ocasiones roce la hiperglucemia con fuertes picos de azúcar vale la pena verla y conocer la historia de los chicos del pueblo agrícola de Mc Farland en California. Un Kevin Costner (¿de Jesús?) muy poco creíble como entrenador y unos actores/atletas que deberían haber pasado por unas clases de técnica con el Nene (nota para tarraconenses) antes de rodar pero que nos cuentan la historia de esta High School en la que a través del cross country se devolvió la autoestima a todo un pueblo formado por inmigrantes latinoamericanos, jornaleros de sol a sol.

Sports Illustrated les dedicó un reportaje


Si me leéis o compartís rodajes conmigo sabréis que una de mis obsesiones son la cantidad de puertas que se abren al talento a través de las universidades norteamericanas donde se facilita al máximo la compatibilidad entre deporte y estudios.
Entrenando muy duro tras agotadoras jornadas laborales los chicos de Mc Farland van sumando éxitos que consiguen quebrar un subconsciente de humillación de los hombres con la piel del color de la tierra que trabajan (subcomandante Marcos dixit).
Y a pesar de ser una obra Disney (que invirtió 17M $ y recaudó 44M$) la realidad supera la ficción imponiéndose un final feliz puesto que en los últimos 15 años han ganado 9 campeonatos de California y muchos de sus atletas, becados por diversas universidades, han sido los primeros de su familia en salir del muy digno, pero durísimo, bucle del trabajo duro con salarios bajos.

¡Saludos!

dijous, 6 d’agost de 2015

El año de los drones.

¡Sonreíd a la cámara!


El fin de la temporada me ha sobrevenido con una antelación de 3 semanas, curiosamente cuanto más tiempo disponía para entrenar ciertas molestias en abductores y psoas, un principio de anemia y finalmente una gran hostia en la calle uno en una serie de 200 me han dejado en el dique seco, con un costillar adolorido y sin poder asistir por segunda vez a un mundial de veteranos al que me había inscrito…pues mala suerte. Todos los problemas de la vida fueran estos.

Para fetichistas: pantalones Nike diseñados por el mismo Salazar allá por 1984. Álbum de 1a comunión


La gente de mi generación que ya lleva mucha vida corriendo hemos pasado de no poder saber en qué lugar habíamos quedado en cualquier carrera a la que íbamos –cuando el éxito de algunas revistas atléticas se basaba en publicar clasificaciones íntegras-, eso sí confiándonos a nuestros hoy hipsterianos Casio para saber nuestro tiempo, por si habíamos marca personal en medias cuya distancia exacta nadie discutía a los pocos metros de haber cruzado la meta, garmins, polars i tomtoms en mano. Siempre estaban bien medidas. Hemos pasado, digo, a ver drones sobre nuestras cabezas con cámaras go-pro filmándonos con contrapicados imposibles a la par que acumulamos fotos y más fotos digitales que se pierden entre nubes y discos duros, o que ni miramos por saturación, mientras de reojo le echamos la vista a aquel álbum de fotos de nuestra primera Comunión con las imágenes de aquel cross de cuando éramos cadetes –¡qué pelazo!- o a aquella caja metálica de galletas, container de tantos recuerdos analógicos, a la que asiduamente volvemos cuando no encontramos el chip amarillo, metáfora de la transición. No hay problema, afrontamos el futuro con ganas e ilusión.

Este año de los drones comenzó en octubre, tras varias semanas del Half monk, half warrior Project con los 10k de Tortosa, con podio y piernas cansadas; continuó con la media de El Vendrell donde no llegué muy satisfecho con mi hora 16 y pico.


Medalla en una Catedral: justicia poética



Noviembre es mes de Behobia y de la media de TGN. Pruebas ambas que me motivan como si fuera juvenil. En las carreteras guipuzcoanas me volvía transformar y di lo mejor de mí mismo con una hora diez, por 3r año consecutivo. En TGN tuvimos master class de Periko, nuestro Chief in Commander, aprendiendo a correr mejor en vivo y en directo. La lluvia y el fuerte viento nos quitaron un marcón pero llegué sexto con hora quince.


Maratón de BCN junto a David y los chicos de Ríos Running



Me centré en diciembre en sumar quilómetros y solo corrí en Salou donde salí a derrotar a Periko hasta que me dejó en una bajada y se fue. Aún así, hora trece cincuenta y pico en un circuito duro. Contento.

Todo estaba centrado en enero para la maratón MCD y el día antes, fiebre, vómitos y sin poder comer. Lógicamente, el domingo me retiré desfallecido en el k14. Aplazamos la maratón.

Febrero fue un buen mes, corrí los 3000 indoor en 9’19” y sobreviví a un huracán y a diversas circunstancias en la media de Tortosa.

Marzo fue el mes. Por este orden, hora trece veintiuno en Cambrils, cerca de mi límite. Bronce en estatal de 3000 indoor y en ¡Anoeta!. 3º de mi grupo de edad en BCN y marca personal con 2h39’30” a pesar de que ya llevaba dos meses sin muchos entrenos específicos y bronce 45-49 en el 10.000 en pista de Catalunya en la hermosa pista de Olot. Visto así no me sorprende que me lesionara en abril con tantos excesos aunque la recuperación fuera tan rápida como dolorosa.


¡Se me atragantaron los 5.000!


En Mayo, mes de las flores, hice una de las carreras de mi vida en la media de L’Ametlla de Mar. Unos cuantos tempos y unas cuestas me pusieron a tono en un circuito sinuoso, duro y atractivo. Tanto en este mes como en junio corrí hasta seis cinco miles en pista y por asfalto y no me acabé de encontrar bien, pero ya lo dejo como materia pendiente para otro post sobre los estados de ánimo.

Volveremos con nuestro Santo Patrón. el Cristo del Faro


Destacaría del final de temporada la victoria en los 5k nocturnos de Cambrils (con gps Tom Tom de premio) porqué conseguí disfrutar del dolor y la distancia y, cómo no, el mundial Ekiden de Santes Creus. A brotherhood of men and women.

En cualquier caso, dejar constancia de la suerte de haber podido trabajar duro para disfrutar tanto y dedicarle esta crónica y esta temporada a un gran compañero de club que nos dejó físicamente pero cuya huella y ejemplo siempre me acompañarán: Jaume Soler in Memoriam.

¡Saludos!