I survived to Behòvia 2009

dijous, 28 de març de 2013

Dioses del asfalto.

¡Dándolo todo!


No siendo un experto en el atletismo japonés sigo con afición las noticias que desde este blog llegan del admirado Japón. País que pude visitar durante tres fenomenales semanas cuando éramos clase media (2006…y el yen estaba revalorizado respecto al euro) y que incontestablemente atesora, a pesar de sus múltiples contradicciones –el pueblo más amable del mundo mantiene la pena de muerte-, una cultura única, rica y diversa. Por la parte que nos toca, la maratón es allá una religión y los mejores maratonianos sus Dioses particulares a quien adorar. Los Dioses del asfalto.


Sonrisas...después vinieron las lágrimas.


La prueba por excelencia en Japón es la maratón por relevos: Ekiden. Y se disputan toda clase de campeonatos a nivel de secundaria, Universidad y por equipos profesionales, patrocinados estos últimos por las diferentes corporaciones empresariales. Solo un leve goteo de datos: la tradición de adoptar a jóvenes promesas keniatas que estudian la secundaria en Japón y compiten en la liga de institutos (el añorado Sammy Wanjiru sin ir más lejos) añado que están destacando ya los primeros juniores hijos de matrimonios mixtos; los resultados de los últimos campeonatos universitarios de media (el 100º hizo 1h5’6”; el 150, 1h5’47”; el 175, 1h5’59” y el 200 1h6’17”), sin palabras. 

 

Corredor mediático.


Recuerdo en nuestros míticos noventa, cuando con 2h9 no eras nadie en el panorama español, lo que explicaba Martín Fiz de sus viajes al Japón. Como le colmaban de presentes que no dejaban de llegar día a día a su hotel, las retransmisiones por la TV pública de sus rodajes en un parque japonés, el no va más.

Y desde mi subjetivísimo punto de vista, junto al fondo norteamericano una de las revelaciones del otoño-invierno ha sido el maratoniano japonés Yuki Kawauchi, the strongest amateur runner, el funcionario-administrativo de una escuela de la prefectura de Saitama  que ha roto moldes atléticos (dando ejemplo de lo que no se debe hacer si no quieres arruinar tu carrera a la mayor brevedad posible) y sociológicos con su famosa polémica con los atletas profesionales, cuando declaró, con cierta arrogancia, que “no le gustaba perder frente a corredores de Ekiden que disputan maratones en sus ratos de ocio”. Ya os digo, pecado mortal en Japón pero que le ha generado el efecto contrario, catalogándole como fan favorite  y que provocó la salida de más de 180.000 personas a la calle en los 30kms de Kumamoto animándole locamenti.
 

Cultura de la responsabilidad...como aquí


Para explicaros qué ha hecho este fenómeno que ha dejado a mi admirado Michael Wardian como un simple aficionado, os voy a exponer el calendario de las principales carreras, que habla por sí solo.

16/9/2012. Maratón de Sidney. 1º con 2h11’52”.

2/12/2012. Maratón de Fukuoka. 6º con 2h 10’29”.

16/12/2012. Maratón de Hofu. 1º con 2h 10’46”.

18/1/2013. Egyptian Maratón en Assuan. 1º con 2h12’24”. Aquí nos reveló algo más de su personalidad. Es un despistado enfermizo (su madre dixit) y se olvidó el pasaporte, perdiendo el vuelo gratuito de Egypt Air por otro de 9.000€ con Quatar Airways…

20/1/2013. ¡Dos días después! 3r relevo de un Ekiden, 36’54” para 11,9kms.

Y ahora comienza la verdadera revolución con su mítica victoria del 3/2/2013 en uno de las grandes del maratón japonés: Beppu-Oita donde ganó con 2h8’15” (la mínima impuesta por la federación japonesa es de 2h8’00”), personal best y carrera que pasará a la historia por lo múltiples ataques entre nuestro hombre y Nakamoto (6º en los JJOO de Londres). Una analogía de la misma, fantaseando, sería ver a Meb y Ritz realizando lo mismo en Boston. Enlazo un vídeo de la misma, Yuki de rojo, para que podáis sentir toda su intensidad maratoniana a la par que algo samurái.

Sin parar, casi, dos semanas después corrió los 30kms de Kumamoto en 1h29’31”, sub 3’/km. Y ya remató la faena, de momento, corriendo en 2h8’14” el pasado 17 de marzo en Seul, donde fue 4º.


Buen entreno, mala competición.


Por mi parte, volví a la mitja marató de la Calçotada, en Valls, donde mi mostacho debutó en el 2011 y aunque descontento con mi tiempo (1h18’) y no tanto con mi puesto (7º), analizándolo objetivamente llegué con demasiada carga y cargué con ello, huyendo del fluir. Pero son tiempos de picar piedra. Ya fluiré.

¡Saludos!