I survived to Behòvia 2009

dimarts, 29 de maig de 2012

Pushing hard.

Buff...qué placer cuando se acaba la agonía!

El año ha sido largo y duro. Mucha base para un buen objetivo. Era el día. Voladoras. Muchos dorsales que a lo largo del año han ido quedando atrás valían el riesgo. Día D, hora H. ¿Por qué no?
Tras la pequeña decepción que supuso llegar a Boston en una forma inmejorable y salir con mi peor tiempo de siempre, 3h54’ alto…y teniendo en cuenta que mi idea básica era repetir el esquema de la temporada anterior (otoño sin prisas, maratón de primavera y luego algo de pista) no tenía en mente, de hecho ni era consciente del calendario, del campeonato de España de media de veteranos a celebrar en Cangas de Onís. Y cuando lo fui, el viaje me excedía pero fruto de una conversación casual vi la opción así que me puse en marcha. La logística fue muy fácil, gestionar los entrenos, en cambio, era más complejo para recuperar niveles anteriores de forma. 

Descansado, bien alimentado y con una más que buena noticia de última hora puesto que mi compañero Víctor me llevaría hasta la Santina, tenía poco que perder y mucho que ganar así que era el día de asumir riesgos, es decir ritmos presuntamente imposibles, sin miedo alguno. Si tenía que morir corriendo, se moría; el sábado era el día.

Tras un buen calentamiento bajo una fina lluvia, una buena colocación de salida. La idea era subir a 3’40” y bajar sin cadena…pero tras la salida, los acontecimientos se precipitaron. Se estira el pelotón y voy mirando los pequeños adhesivos que indican, en el dorsal, a qué grupo de edad perteneces. Muchos 35s, 40s, algunos 50s y veo 45s, ahí me empotro. Llevamos un ritmo muy fuerte pero las sensaciones son magníficas (tantos años corriendo me han dado un gran conocimiento de las posibilidades de mi cuerpo), así que estoy tranquilo y procuro correr con inteligencia. 

El circuito es muy sencillo. Desde Cangas de Onís se sube hasta el santuario de la Virgen de Covadonga y vuelta. Una primera parte de ascensión más o menos suave, que se tronca violentamente en el último quilómetro y medio con pendientes del 10%. El grupo se va estirando mientras mantenemos un ritmo que sigue siendo vertiginoso. Aunque soy consciente de que quizás lo pueda pagar a la vuelta, si uno quiere subir a un pódium en el campeonato de España hay que arriesgarse, y eso estaba haciendo. Lo quería. Vamos cazando a otros atletas más atrevidos, incluso, y en algún momento doy algún relevo hasta que llegamos al tramo de más pendiente donde mis cuádriceps dicen, otra vez (ver Horta de Sant Joan, más adelante) basta y bajo, sin querer, el ritmo viendo como se alejan mis compañeros de grupetta. Procuro no ponerme en exceso nervioso porque sé que queda poco para darle la vuelta al desnivel como así es. Giro y hacia meta. El ritmo ahora es frenético. Consigo cazar a 3 ó 4 atletas de mi anterior grupo y a toda velocidad, ahora ya bajo un sol inclemente, hacia Cangas. Creo que voy 3º. Tras idas y venidas varias, somos 3 atletas, dos 50s (quiero ser como ellos de mayor) y el menda. De repente aparece un atleta por detrás (pero si íbamos a tope, cómo puede ser que se pueda ir más rápido) y…pegatina de 45…y se me va. En ningún momento he mirado el Garmin (no iba a dejar que mi cerebro se amedrentara por unas cifras inesperadamente rápidas), solo me limito a gestionar mis energías, que por cierto, comienzo a notar escasas. Uno de mis compañeros cincuentones emite un ruido agónico y constante que deja muy atrás a cualquier tenista rubia, rusa y modelo a tiempo parcial que se precie. Mi estrés físico y psicológico es de tal nivel que me angustia su agonía así que decido aligerarme unos metros atrás y acabo de consumir los quilómetros finales hasta cruzar la meta en 1h14’51”, tiempo con el que no contaba ni en mis mejores previsiones. 30’ después seguía temblando y me fue imposible cenar por las náuseas. Efectivamente, lo había dado todo. En un estado de éxtasis místico causado, sin dudar, por el agotamiento me pareció que la hija de Mario Vaquerizo y Björk ganaba un festival a unas abuelas de la perestroika…

Particular homenaje a Covi, Sergi y Carla

Finalmente no quedé 4º sino 6º aunque la satisfacción haya sido casi como de primer peldaño en el pódium. 

Una temporada muy regular, 3 medias, 3 veces en 1h14…pensando ya en la temporada que viene (y ésta aún no se ha acabado) me quedan más ganas de entrenar algo más y mucho mejor aunque de ello ya hablaremos cuando toque el game over.

Por si a alguien le puede servir, os dejo un resumen de las dos semanas y media de carga previa. Los días que no cargo, regenero rodando suave más algún día de descanso que me he regalado.

La 1ª post-Boston sumé 56k.

La siguiente ya 76k  con un día de calidad, 10x 400m recuperando 45” y uno de cuestas, de 500m.

Otra de 78k, con 4 días de carga: cuestas rápidas, y series en pista pero sin clavos: 500m + 4x 1k y dos carreras en sábado y domingo (ver post anterior).

La siguiente hice el martes, 2x 1k (3’16”; 3’15”) + 10 x 400m (1’14”), el jueves, 2x 4k (a 3’22” y 3’24”) recuperando 800m al trote y el domingo fui 3º en los 10k de Horta de Sant Joan, en un circuito rompe-cuádriceps, que me los rompió, y donde me llevé la alegría de ver ganar a mi amigo Xavi, quien salía de una dolorosa lesión de rodilla (¡felicitats!), para seguir sumando 73k.

Y la pasada, tocaba acabar de cargar y después reducir para llegar fresco al sábado. Así que sólo el miércoles me calcé el tartán para 4 x1k, comenzando a 3’14” y acabando en 3’9”, recuperando algo más de lo normal: 1’45”. Nunca creí que llegaría tan bien al sábado.

Sorprendentemente bien recuperado sólo dos días después, encaro con calma los 5.000 en pista (y el asfalto que se me cruce) los dos próximos meses.

¡Saludos!

PD: vuelvo enamorado de un paraíso natural: Asturias!

dimecres, 16 de maig de 2012

A month after.

Flagrante caso de injusticia capilar (yo el de la izqda)

Justo hoy se cumple un mes (qué extraño es el paso del tiempo, me parece que han pasado meses desde Boston y como si hubiera sido ayer cuando comencé a dar clases, allá por 1991) de la interesante, a todos los niveles, experiencia bostoniana. Ya descrita aquí, no me sufran, serial acabado. 

Tras la maratón, estando más fatigado psicológica que físicamente, sólo descansé cinco días (confirmo que no me sientan nada bien los grandes parones sino que me es suficiente con periodos muy cortos de descanso total con una posterior y muy progresiva vuelta a la carga) siendo esto un decir puesto que me dediqué a patear la ciudad bajo un sol tropical. Las reducidas secuelas se solventaron hidratándome bien a lo largo de los calurosos días posteriores y lo que si necesitaba era desconectar de la vida monacal que me había autoinflingido. Así pues, me entregué con moderación al consumismo, a la cerveza de cebada orgánica y a las cenas familiares y una vez más, y van…me sorprendió un continente de un museo de arte contemporáneo muy superior estéticamente al contenido.
El domingo posterior al maratón ya troté 30’ muy cómodos y la semana siguiente fue un crescendo de trote acabando con un rodaje de 15k exigiéndome un poco.
La última semana de abril ya introduje un par de días de cuestas a los entrenos, alternando un día de explosivas (80m y 20% de desnivel) con otro de largas (500m y 7/8%) –los porcentajes a ojo- para sumar cómodamente alrededor de 80k, con un día  de descanso.

Entrega de crack a crack en la tienda Runnersworld
La 1ª de mayo me tocaba volver al tartán, siempre sin clavos, escuela Antonio Serrano, y opté por mis series favoritas, 10 x 400 recuperando 45”. Ahí mi corazón se batió hasta las 183 ppm, creo que récord personal de mi vejez recién estrenada. Aunque los sume, ya no los tengo en cuenta así que cayeron otros 75/80k. ¡Qué bonito es no preparar un maratón! ¡Cuántas dolorosas decisiones uno se ahorra!

Y la semana que cerró el domingo pasado aumente la carga. En parte porqué tocaba, en parte porqué decidí a última hora acudir al campeonato de España de media de Veteranos el próximo 26 en Cangas de Onís. Así que en un día de calidad mimetizado del Sr Luís del Águila, 500 + 5x 1k + 500, llegué al fin de semana en el que emulé a otro de los grandes y competí sábado y domingo. La primera carrera fue un 10k en un bochornoso día de calor en BCN. Me noté falto de ritmo rápido y algo torpe pero me lo pasé bien corriendo y pese a quedar 4º, al ser el primero over 45, me lleve un peluco de pijo muy chulo y una botella de vino blanco, DO Montsant que haría las delicias del Sr Spanjaard.  Y en un domingo lleno de dudas por si había recuperado lo suficiente, homenajeé a Meb y dejé que la edad fuera solo un número arriesgando de salida y llegando 2º (botella de cava al canto) en una carrera que se asemeja a un cross. Nuestro Trenesito León, triatleta de vocación global, era inasumible y me limité a verle partir disfrutando de los fuertes ritmos que otros sí pueden poner.

Qué manía de salir a toda óstia :)
Y mientras, invoco al Dios de la lluvia para que arroje litros de agua sobre el espantoso incendio que está quemando las tierras de Rasquera, en el margen izquierdo del Ebro, y donde mis compañeros del otro club, TrailUec Tortosa, organizan en dos semanas una bonita maratón de montaña uniendo ambos pueblos.
¡Un fuerte abrazo a tod@s!

PD: añado fotos de la entrega de los premios de la porra bostoniana, en manos de, sin reparar en gastos, dos bell@s azafat@s