I survived to Behòvia 2009

dilluns, 27 de febrer de 2012

Road to Boston 1/8

Locomotoro Hall, we'll miss you next April

Lunes, 18 de abril del 2011. Patriot’s day en Massachusetts. Hoy es el día de la 115 edición del clásico entre los clásicos: the Boston’s marathon.

El subidón es increíble. Acabo de chocar mi mano con la de Ryan Hall (quien es, a su vez, un tsunami de adrenalina que se retroalimenta con el rugido de todos los que estamos ahí y que salta, a modo de calentamiento, como un masai en plena celebración de la fecundidad de la tierra). Momentos antes he estrechado mi mano con la gran dama (nunca, una frase tan manida, había encajado tan bien) del maratón estadounidense, Joan Benoit, 1ª campeona olímpica de maratón en LA 1984, quien durante el canto del himno estadounidense ha ido retrocediendo lentamente. Sabio movimiento que tardaré en valorar.

Ah, ¡el himno! Ni el anarquista más ferviente se quedaría incólume ante el canto de un colosal negro, quién sino, en el momento previo al disparo de salida.
A las 10 en punto, con 3 grados centígrados y un ligero viento de espaldas (del que los que no lo vivieron han hablado demasiado) un yo eufórico emprende la maratón. Los primeros quilómetros descienden y el ritmo, a pesar de ir con el freno de mano puesto, es demasiado rápido pero si en algún lugar uno debe arriesgarse es en un escenario como este. A lo largo de la calzada, gentes de toda edad, arrumban el frío con mantas y bebidas calientes mientras sin solución de continuidad  nos animan sin parar.
Mi idea era la de rondar las 2h 40’, objetivo ligeramente osado, pero que creía merecer. Una anemia en febrero y algunos errores durante la preparación –demasiadas tiradas, demasiado largas y demasiado rápidas- y otros en los días previos -no descansar y comer mal- jugaban en mi contra pero eso, entonces, no lo sabía.

Tras pasar los 5k en 17’40” y los 10k en 36’30”, las sensaciones eran incómodas y el haber salido en 1ª línea un error para la moral. Constantemente era adelantado por otros corredores. En la media (1h19) ya era consciente del sufrimiento que me venía encima aunque, por suerte, ignoraba su magnitud. En el 30 era un walking dead. Incapaz de correr un metro más, 12 quilómetros era una quimera. Resistí como pude el envite y crucé la meta con 2h57’, donde enseguida me enteré de que habían batido el record mundial y que Hall había corrido en 2h4’58”. Mucho más tarde pude ver la carrera en DVD y os puedo decir que fue, sin dudarlo, la maratón del año.
Mi táctica para este año: si me queréis, irse!

Este año vuelvo y espero que a la 3ª sea la vencida (en 1995 corrí en unas, también, sufridísimas 3h9’ tras el final de un largo viaje por los USA). Para el 2012 sigo siendo muy ambicioso (mi sueño es un sub 2h42’ y un top ten de mi grupo de edad 45-49) y estoy intentando entrenar de la forma más inteligente posible. Y aquí os voy a describir mis últimas 8 semanas de preparación hacia Boston.

Tras un otoño-invierno en el que he mejorado mis marcas de esta 2ª etapa atlética hasta los 33’38” en 10k y 1h14’36” en media con algún Cross más que satisfactorio, he invernado competitivamente durante enero y febrero para refrescarme mentalmente aunque haya seguido entrenando, con más ahínco, si cabe. He conseguido una sorprendente rutina en los entrenamientos que me ha llevado a límites que nunca antes explorado. Y eso, en sí mismo, es la ostia. Llevo 7 meses promediando 90 quilómetros a la semana. Desde enero piso la pista semanalmente y he acabado estructurando un entrenamiento semanal, en el que casi no consigo encuadrar el gimnasio y que se desmenuza así (de paso os pongo los datos de esta semana que hoy acaba):

Lunes, regeneramiento largo, sobre unos 14k.

Martes, alternativamente, hago series en cuestas o rodaje con 7/8 puertos urbanos de Tarragona.

Miércoles, series. Esta semana, como me levanté anglosajón y sentimental, me marqué 5 x 1 milla, recuperando 1’: 5’25”-5’24”-5’22”-5’24”-5’15”. Procuro alternar series rápidas (hasta 400m) con series más largas (de 1k a 3k) aunque una de mis sesiones favoritas sea de 2x 1k más 10x400.

Jueves, regenerativo corto: 11k.

Viernes, rodaje que acaba con series largas en el Boston simulator (circuito rompepiernas de 3,1k) por debajo de 4’/k. Fueron 17k.

Sábado, regenerativo corto. 10k.

Domingo. Rodaje largo (pero no tanto como el año pasado) de 24k, de los cuales los 12 últimos en el Bs Sim, acabando los penúltimos 3k en 3’54” y los últimos 3k en 3’49”).

Semana de 103,3k que sigue a otra de 106,3k. Mi record mundial de siempre. Más frikie aún: no he parado de entrenar des del 9/1.

¡Salud@s!

dilluns, 20 de febrer de 2012

The age of talent.

Uno de los pocos momentos en paralelo. Gracias Víctor!
 
Replicaba Renato Cánova (el experimentado entrenador italiano de algunas de las grandes figuras del atletismo keniata) a las acusaciones que recibía de encaminar (y, en consecuencia, quemar) a atletas demasiado jóvenes a la maratón con una anécdota definitiva: a un atleta suyo, correr en Oslo los 5.000 en 12’57” le había costado 700$ -900 el viaje menos 200 del premio por quedar 9º; por suerte la organización sufragó los gastos de hotel-. Teniendo en cuenta el dinero que se mueve en cualquier maratón de asfalto, incluso en los de serie Z, era obvia la elección de aquellos por la distancia más larga y más rentable.

Pensaba en ello viendo los resultados del maratón de Dubai. El ganador (Ayele Abshero, campeón del mundo de Cross junior en el 2009) era debutante en la distancia y consiguió, con 21 años, la 4ª mejor marca de todos los tiempos. En una maratón casi perfecta corrió en negative split con 1h2’22”/1h2’1”. Tras la guinda, un delicioso pastel: 4 atletas por debajo de 2h5’ y 8 por debajo de 2h6’ (pongamos aquí en valor la gesta de Fabián Roncero cuando en el maratón de Rotterdam de 1997 pasó en el k39 a ritmo de 2h5’45”, 1’ por debajo del entonces récord mundial: calambres). Las corredoras quizás fueron aún más lejos: 3 atletas por debajo de 2h20’ (ganó Asefelech Mergia con 2h19’31”), 6 de 2h22’. Tremendo. ¿Cuál es el motivo de tan excelentes resultados? Para mí la combinación de talento (genética), entrenamiento espartano (¿alguien lo duda para correr en esos tiempos?) y un duro entorno (hablamos de supervivencia, algo que espero no tener que experimentar). Ello nos lleva a una etapa de no retorno, de crecimiento en calidad y cantidad en la distancia larga que en un no muy largo plazo (¿5 años?) nos permitirá ver correr un maratón en 2h1’ largos…

Descubro en un documental a un personaje al que no había sido capaz de valorar, aún. Jean Paul Gaultier, de quien ya me enamoré en otro doc, entrevistaba a Lady Gaga. Apasionante conversación entre ambos genios humanistas que me descubre a una persona con una sólida formación musical, artística (estudios de Bellas Artes) e incluso política, con una idea muy clara de su posición en el show business y de su poder de influencia política a favor de determinadas minorías (incluso ha conseguido en una performance que abre puertas a nuevas tendencias revolucionarias, si se me permite tal expresión, que Obama permita que los homosexuales y lesbianas tengan voz propia en el ejército norteamericano en lugar de ser expulsados) además de ofrecernos unas experiencias artístico-musicales de elevado nivel, sumado a su gran respeto por otras divas que le abrieron el camino. Ya soy fan.

A mí no me deben convencer de que la voluntad es capaz de mover las más infranqueables cordilleras (¡Viven!). Tampoco a mi conciudadano Jesús Orellana, a quien no tengo el gusto de conocer personalmente, aunque sí su historia. Es un joven de 30 años aficionado al cine desde siempre. Acude como tantos otros hacemos al Festival de cine fantástico y de terror de Sitges. Allí le fascinan las posibilidades que puede ofrecer un largometraje de animación y se da un plazo de un año para realizar un corto desde un total desconocimiento de las técnicas de animación. A base de echarle horas y tutoriales consigue, en un año, sacarlo adelante y rápidamente comienza a circular por la amplia democracia cultural de la red. Empieza a soñar cuando desde Sitges le piden que su corto Rosa telonee al film Eva que abrió el festival del 2011. Más aún se sorprende cuando le piden su autorización para proyectar su corto en los festivales de Seattle y Toronto. Y ya soy incapaz de imaginar que habrá sentido cuando desde Hollywood le mandan una invitación para conocerle y le proponen convertir su corto en un largo, ya no de animación, facilitándole un agente y un abogado. Por cierto, para viajar a LA tuvo que sacarse el pasaporte, pues nunca antes había salido de España…es la viva imagen de los nuevos tiempos: hasta el día de hoy rentabilidad cero, pero con una audiencia global y una oportunidad profesional única.
Día triste y gris como el viento de invierno.

Se acerca el final de febrero y mi clausura competitiva llega a su fin. Observo (y experimento) que me sientan muy bien estos periodos de entrenamiento y competición alternados con otros de entrenamiento sin competición como las 8 semanas que ahora finalizan y, si acaso, tras alguna maratón, con fases de descanso total no superiores a los 10 días. Volviendo al presente, este 2012 solo llevo una competición sobre 10’5k en un día ventoso y desagradable y muchos y muy buenos entrenamientos en semanas de 90k con un par de días de calidad a la semana, con recuperaciones mínimas, muchas cuestas –muchos Boston simulators incluidos- y un dato muy, pero que muy frikie: no he dejado de entrenar ni un día desde el 9 de enero. Encaro ahora diversas competiciones que en 8 semanas me llevaran, una vez más, al maratón de Boston. Solo una de ellas, la media maratón de Cambrils, será en modo competitivo, las otras serán simples medios, camino de un fin.

¡Salud@s!