I survived to Behòvia 2009

diumenge, 20 de febrer de 2011

Pre’s moustache homage project.

Aunque no sea el primero en realizarlo, sí que es verdad que le tenía ganas al proyecto para animarme, reírme otro poquito y romper la monotonía invernal y asfáltica. Y encarar así, con fuerza, alegría y pundonor las 7 últimas semanas pre-Boston.

Steve Prefontaine vivió rápido (a 2’45” el quilómetro), murió demasiado joven (24 años) y dejó un, como mandan los tópicos, hermoso cadáver. Y quizás de ahí su fama mundial.

En la escuela no destacó como un avezado runner pero sí lo suficiente como para elegir (que envidia me ha dado siempre el sistema de becas deportivo-universitarias americanas) la Universidad de Oregón y poder entrenar con el no menos mítico Bill Bowerman, co-fundador de Nike y famoso entre otras cosas por ser el inventor, con la herramienta para hacer Gofres de su mujer, de las suelas Waffle.



Fue siempre un front-runner, es decir, un corredor que tiraba desde el primer metro, no ahorraba esfuerzos y reventaba a todos sus rivales antes de ganar. Y ganó muchas veces. Tantas como 120 de 153 carreras. Era carismático y atractivo. Y ello le granjeó múltiples fans que durante sus carreras le animaban con el grito de Pre! Pre! Pre! mientras llevaban una camiseta con la palabra Legend impresa. Llenaba estadios y por eso tuvo problemas con la entonces más que estricta Amateur Athletic Union, que le acusaba de profesional –peor, en aquellos tiempos, que ser catalán- al sospechar que Pre cobraba fijos de salida. No lo pudieron demostrar y Pre pudo competir en los JJOO de Munich en 1972. Y allí lideró los 5.000 hasta que a falta de 150 metros le sobrepasaron Viren y Gammoudi. Y, para morirse…como los tiempos avanzan que es una barbaridad véanlo ustedes en diferido vía San Youtube.

En 1975 batió 7 records USA, desde los 2k a los 10k. El 30 de mayo, volviendo de una fiesta, dejó a Frank Shorter (oro en maratón en Munich, plata en Montreal y junto a Pre artífice del running boom de los 70 en los USA, del cual me declaro heredero) en su casa y poco después tuvo un accidente de coche, falleciendo…una placa dónde ocurrió, Pre’s rock, testifica el lugar.







Por eso me he propuesto correr el maratón de Boston homenajeándolo con un bonito moustache, digno sucesor de los de Village’s People. Un mes sin afeitarme (descubro con horros que Mayorejeaba), que tristemente me alejó, al contrario de lo que yo pensaba, de Kupricka (ponle un saco y le quedará divino; cochina envidia la mía, grrrr), dio lugar el pasado jueves a mi primer bigote. Menos mal que queda la ostia de moderno porque me está costando verme así…testificaremos vía este blog su crecimiento personal.

Los entrenos van. Mucho trabajo por un lado, pequeñas molestias por el otro, me han dejado con sensaciones no muy positivas. A pesar de ello, no mucha calidad pero sí 95k la pasada y 101 esta que señalan el buen camino. A ver qué tal la próxima en los 10k de Cambrils donde me gustaría recobrar la chispa perdida.

Saludos,

dimarts, 8 de febrer de 2011

¿Demasiadas expectativas?,¿ ambicioso?, ¿competitivo?...

Aquí, mi Sr Entrenador.

En el difícil camino de definirse a uno mismo con rigor, la línea entre la autocrítica, el narcisismo o la autocomplacencia es muy delgada. Personalmente soy muy autocrítico porqué creo que es una herramienta útil en la mejora continua, que entiendo, debe ordenar mi vida.

Esta semana pasada debería estar contento conmigo mismo por dos hechos que objetivamente analizados han sido muy positivos.

En las elecciones sindicales de la escuela pública en Catalunya hemos ganado con un 40% de los votos, aunque con una participación muy baja de poco más del 38% del profesorado. Me ha costado superar el disgusto. Creo que hemos trabajado muy duro en 4 años muy difíciles intentando detener la privatización de algo tan básico como la enseñanza obligatoria y nos merecíamos algo mejor. Observo a varias generaciones, todas ellas formadas, y el panorama es deprimente. Con la que nos está cayendo (y con la que nos va a caer, como me dijo el lunes pasado un sub-director general) y la anestesia mental es la norma junto con una elevada dosis del quehaydelomío. Todo el mundo se andaba felicitando y el menda con su careto triste puesto. Y no sé si es bueno ser así…

Deportivamente hablando, ayer corrí la media de Granollers. Un espectáculo. Junto con la Behovia no creo que haya otra con tanta animación -8.000 corredores; dorsales agotados en diciembre- en las poblaciones intermedias y en los últimos quilómetros. Y como semos españoles, para que eso sea posible, la salida es muy tarde. Casi a las 11h. Y en un día primaveral ello significa que se puede correr con 20 grados y eso es mucho. Aquí pequé de expectativas. Que si la marca de Terrassa en llano son 2’ menos, que si hoy tu meta es 1h15’, que si tal…salí fuerte desde el primer quilómetro. Los primeros 10 pican hacia arriba con varios toboganes. Hay que saber dosificarse y tener aún una marcha para cuando se da la vuelta y se regresa a la meta, casi por el mismo camino. La idea era subir a 3’35” (utópica en parte) y volver a 3’30”. Demasiado desnivel y no estar del todo fino de estómago me hizo llegar al 10k en 37’17” (18’5” por los 5k, Dennis). A pesar de todo, constantemente adelanté a corredores y pasé del Garmin corriendo por sensaciones. En la vuelta me mantuve constante a pesar de no sentirme cómodo y toboganes mediante me manejé en 3’25”-3’30” para acabar en 1h16’33”. Marca que objetivamente no está nada mal. Del 10 al 15k corrí en 17’52” y del 15k al 20 en 17’34” para unos buenos segundos 10k en 35’26”. Como no miré el reloj en ningún momento, me guié por los corredores que tenía cerca. Sabía que sus marcas rondaban la hora quince así que me imaginé un marcón y al ver el crono en meta, pequeña decepción. Menor que la profesional…

Y es que cada día creo que me parezco más a mi madre!

En un mes de enero con 398 quilómetros, 90 de promedio semanal, en el que he entrenado 27 días (30 sesiones) y con un record de 19 entrenos en 16 días consecutivos –ahí, algún rato, me he sentido forzado a entrenar, cansado física y, sobretodo, psicológicamente- a 10 semanas de Boston sólo cabe trabajar más; mitad monje, mitad soldado.

Finalmente quería dedicar este post a un compañero, gran ultratleta y mejor persona: Albert Giné. Estaba decepcionado, como yo, por su marca (sólo nosotros, los frikies del correr, nos entendemos) cuando su entrenamiento, orientado a la montaña, está en la antítesis del asfalto. Se quedó a unos segundos de su mejor marca, que barrerá cuando sea menester.

Saludos!