I survived to Behòvia 2009

dilluns, 26 de juliol de 2010

El poder de la mente: Marla Runyan

A los que llevamos mucho tiempo siguiendo y/o practicando deporte no nos es desconocido el poder de la mente. Tal cual, así, en general. De hecho, lo que marca la gran diferencia entre un gran atleta y otro bueno que no ha traspasado a la gran historia es su mente. Miles de ejemplos (sólo diremos los buenos) son válidos: desde la ambición necesaria por ganadora y determinante de un Fabián Roncero (próximamente…) o de Marta Domínguez, hasta la famosa siesta de Fermín Cacho horas antes de su oro olímpico pasando por la fuerza mental exhibida el sábado pasado por Contador en la contrarreloj del Tour.

Como han podido experimentar los miles de anónimos que año tras año se suman a la experiencia vital del correr (tras haber superado la barrera mental de su modo de vida sedentario), o lo ya dicho en posts anteriores sobre los ultra atletas, reside en nuestro cerebro la capacidad de hacer, casi, casi, lo que nos propongamos.

Y con la sensibilidad adicional que me otorgan mis 15 dioptrías en el ojo derecho y doce en el izquierdo, quería hablaros hoy de Marla Runyan. Antes de explicaros brevemente su experiencia vital debo recomendaros absolutamente su biografía escrita por la gran Sally Jenkins (autora de los best sellers sobre Lance): está en español y lo han traducido como Sin línea de meta. Está descatalogado pero recordad: las bibliotecas públicas existen!

Quien es Marla Runyan?

Marla tenía 9 años cuando le diagnosticaron una enfermedad degenerativa macular que la llevó a ser considerada legalmente ciega en su adolescencia, con menos de un 5% de visión, lateral, en cada ojo.

Destacó como heptaatleta y compitió en los Juegos Paralímpicos de Barcelona 1992, en atletismo y ciclismo, ganando 4 medallas de oro. Participó en los trials –sistema empleado en los USA según el cual los 3 primeros de cada prueba, con mínima, van a los JJ00- para los juegos de 1996 (para capacitados), quedando décima en heptatlón y marcando unos muy destacados 2’4’’ en la última de las siete pruebas, los 800 metros (os animo a probar de correr 400 metros en 1’2” y luego me comentáis). Prueba clara del error en su orientación deportiva inicial.




Su ambición, talento natural y espíritu de lucha la llevó al éxito total en el ámbito, otra vez, capacitado. Se orientó al medio fondo y sólo 3 años después, y alguna operación de rodilla de por medio, ganó la medalla de oro en los Juegos Panamericanos. Se clasificó para el mundial de Sevilla de 1999 donde quedó décima.

Al año siguiente cumplió su sueño olímpico en Sídney -1ª paraatleta del mundo en conseguirlo-, quedando finalista, 8ª, en 1500. Subió de distancia, bajó de los 15’ en 5000 y los años siguientes, 2001-2003 quedó campeona nacional de 5000.

El año 2002 debutó en Maratón, siendo 4ª en NY con 2h27’. No sin antes haber superado una mediática polémica sobre si debía correr con guía o no y qué ventaja podía ello ocasionarle. Polémica zanjada por ella misma corriendo sin acompañante alguno.

El año siguiente fue 5ª en Boston con 2h30’ y el 2004 volvió a los JJOO, corriendo la prueba de 5000. Acabó el año siendo 7ª en Chicago con 2h28’.

Tras ser madre el 2005, el 2006 se proclamó campeona de los USA en maratón con 2h32’. Múltiples problemas de lesiones en espalda y cadera consecuencia de su primigenio cuerpo heptaatlético la forzaron a abandonar el deporte de élite.

Actualmente trabaja como profesora de educación especial en Oregón, estado mítico donde los haya para todos nosotros.

A sus pies.